Ahí va la primera parte del segundo acto de mi primera obra de teatro erótico escrita, ji, ji, ji... Pensaba ponerlo entero (el segundo acto), pero me alargaba y me alargaba, así que, para no echar para atrás al 99'9 % de los cinco lectores que me aguantan también la he dividido. Aún así me ha salido larguísima, pero os aseguro que no he podido recortar para hacerla más breve. Me enrrollo demasiado, lo sé, pero peor me sentiría si "automutilo" mi ya débil vena escritora... Disfrutad y decidme qué os parece.
Viene de la parte anterior.
(Arturo se pone en pie; recupera parte de su compostura. Las tornas cambian. Elena, desnuda y frágil, parece menguar ante el poderío arrollador de Arturo, quien sigue con su enorme asombro por la belleza femenina recién desplegada. Las respiraciones se vuelven pesadas)
-Eres... realmente eres preciosa... Nunca dejaré de decirlo...
-Gracias...
(Se besan y se abrazan. Los brazos de Arturo abarcan más. Elena acaba por encajar en el cuello de Arturo. Tras un buen rato ella baja una mano e inicia una caricia íntima, que Arturo parece no notar, embelesado en oler los cabellos femeninos. Se separan y se miran al fondo de los ojos. Arturo baja los suyos, con pesar)
-¿Qué ocurre?
-Me cuesta... me cuesta aceptar que ya no eres una niña, la niña que corría hacia mí en cuanto me veía para que la lanzara al aire y la llevara a todas partes a cotenas, a caballo, a hombros... Si parece que fue ayer cuando... cuando llamabas a esa puerta, furiosa porque te habías peleado con tu madre, o cuando me pedías ayuda para hacer los deberes, o cuando...
(Elena pone un dedo en sus labios. Coge una mano y se abarca con ella un pecho)
-¿Esto es de una niña? (Coge la otra mano y la coloca en un glúteo) ¿Y esto? No, ¿verdad? Pero... míralo de esta otra forma: ¿con quién voy a estar mejor que contigo? Nunca me harías daño, no se te pasaría por la cabeza eso, te conozco y confío en ti, me gustas mucho... ¿Puedes pensar que me vaya con el primer niñato que me guiñe un ojo, se aprovecharía de mí, exhibiéndome por ahí, e incluso forzándome contra mi voluntad...? ¿mmm...?
-No, por supuesto. Pero eres...
-¿Qué?
-Eres muy madura para tu edad. No permitirías que eso pasase. No te veo con uno de ésos, tú misma lo has dejado bien claro. No te gusta ir de fiestas, rehúyes los bares de copas, prefieres ir a la montaña, a la playa, actividades al aire libre...
-¿Y quién crees que me ha empujado en esa dirección?
-Entiendo...
(Baja los brazos despacio, abriendo el cepo. Ella tira de la camisa, sacándola del pantalón y empieza a desabrocharla. Descubre el torso, hunde sus manos en el espeso y rizado vello que lo cubre. Arturo suspira con fuerza y traga saliva. Elena se arrodilla, pero cuando se agacha para quitarle los zapatos, su frente topa contra el bulto duro que ocupa su entrepierna. Lo que quiera que haya debajo combate contra la recia tela del pantalón vaquero, sujeto a la cintura por una gruesa correa de cuero con una hebilla respetable. Se fija y pasa la mano por ahí, con una mezcla de asombro y admiración. Arturo se ruboriza, mantiene el aplomo. Cuando le quita los zapatos y los calcetines, y sus pequeños y finos dedos luchan contra la poderosa hebilla, él ayuda. Un par de movimientos y aquélla cae. Botones de remache aguardan su turno. Lo mismo. Los pantalones se deslizan. El short ajustado apenas puede contener la presión. Elena, con los ojos muy abiertos, recoge el tirante poco a poco, saltando hacia afuera y desplegándose como un muelle. Ella contiene la respiración largo rato. Arturo sonríe)
-¿Qué? Parece que nunca hayas visto ninguna...
-No, nada, nada... eh, es que no... no me imaginaba que sería... que sería así de grande...
-Tranquila. Tendré mucho cuidado. Anda, ven aquí, ponte en pie...
(Es casi alzada en vilo, y hasta el último momento intenta no perder de vista el grueso y nervudo falo, con su desnuda e hinchada ciruela morada en la punta. Se abrazan, ella se estremece al notar el miembro contra su vientre, pero responde al beso. Se separan. Empieza a acariciarla: pecho, hombros y brazos. Los toma por las muñecas y como si fueran palillos, se los retuerce hacia atrás, forzándola a apretarse contra él y besándola de nuevo. Las caderas, la cintura, la espalda... Se encoge sin despegar sus labios de ella. Recorre cuello y pechos con abundantes besos y se arrodilla. Pasa el ombligo y cuando llega al vértice intenta abrirlo metiendo la lengua. Ella no cede. Sus manos se centran con fuerza en sus nalgas, empujándola contra su cara, introduciendo los labios tras re-besar todo el perímetro de la zona. Pero ella no cede. Le hace dar la vuelta con cierta ansiedad y se concentra en su rabadilla, haciendo que se recline hacia adelante. Ella sigue sin ceder)
-¿Qué pasa?
(Elena se retira de entre sus manos y va hacia su bolso, rebusca en él y saca un preservativo. Se vuelve mientras rasga la funda. Arturo se endereza)
-Quiero que me poseas ahora mismo. Que entres en mí ya. Llevo tanto tiempo esperando esto, tanto tiempo...
(Arturo sonríe. Ella se arrodilla y mira de cerca el órgano masculino. Lo acaricia largo rato con las yemas de los dedos. Lo besa y lo sacude contra sus labios cerrados. Coge el condón, retuerce el depósito con dos dedos y lo coloca en la punta. Despacio, con muchas caricias, despliega el resto del cuerpo, quedándose casi a tres cuartos de la base. Elena mira a Arturo con asombro. Arturo suspira, sonriente)
-Es lo malo de estar con chicos jóvenes y sin desarrollar... Espera aquí un momento...
(Arturo sale de entre los brazos de Elena y se va hacia el mueble. Abre un cajón, rebusca y se vuelve con otro sobrecito, que rompe, entregándole su contenido)
-Prueba con esto...
-¿Me dejas mirarla bien, antes de ponértelo...?
(El se sorprende, pero se encoge de hombros, sonriente)
-Adelante, soy todo tuyo.
-Ven aquí... Oh, Dios, es... es enorme, nunca he visto ninguna así... y qué suave, y caliente, qué dura... ¿y esto es lo que... lo que es tan pequeño cuando está encogido...? Es increíble, es increíble... Y estas venas, tan... tan... llenas y... y... tan oscuras ¿no os duele, no te duele...?
-No, por supuesto... Más bien lo contrario... A ver, cógela así, con fuerza, y sacúdela... ay, así no, cielo, con cuidado... así, muy bien... ahora golpéala contra la otra mano... despacio, despacio... así, así... mmm... ahora con las dos manos... no, así no, así... hasta aquí, cielo, sólo hasta aquí... desde aquí hasta aquí... así... y sin apretar tanto... No, eso no, cielo, imagino que los demás habrán aguantado sin decir nada, pero lo haces mal... mira, así... y así... La punta, a pesar de que pueda parecer enorme, no es para tratarla como el resto...
-¿Y cómo se trata...?
-Bésalo con los labios... no, así no, como has hecho antes, besos leves, sin arrastrarlos... Si arrastras con fuerza contra algo, duele mucho, aunque sea con... ouch, tranquila, espera, espera, no te la metas en la boca así... ¡Elena, tranquila, cielo...!
-Perdona, estoy... estoy muy nerviosa...
-No tienes porqué... ¡ni que fuera tu primera vez...! No sé quién te ha iniciado, pero desde luego, sólo pensaría en lo suyo y nada más, se habría fijado en las películas porno, el muy idiota. Enseñar tan mal a una chica como tú... Mira, lo que tienes que hacer es besarlo con... así, así... y mueve las manos... así, muy bien... De vez en cuando, acaríciame la tripa y... ¡ay, no, así no, cielo...! El que la cojas sólo con una mano no quiere decir que estires tanto hacia abajo ni hacia arriba... desde aquí hasta aquí, como te he dicho... eso es... eso es... mmmm, así...
(Elena se concentra en repetir el masaje. Arturo se relaja, echando la cabeza atrás y cerrando los ojos. De repente, los abre, interrogante)
-¿Qué ocurre, cielo...? ¿porqué paras?
-¿Qué... qué es esto que tienes aquí...? Está hinchado y duro como...
-¿El periné...? Pero, cielo, si ahí es donde se... donde se ancla la polla... ¿crees que nos sale del cuerpo y ya está...? Por cierto, en los demás no sé, pero yo tengo esa zona muy sensible, y además no es delicada, ¿entiendes...?
(Elena niega con la cabeza a duras penas, demostrando su ignorancia. Arturo sonríe)
-Normal. Se piensa que todo está en la polla y los huevos, pero se olvidan otras cosas, típico de película porno. Dame la mano... métela así y frota con fuerza... así, eso es... Si quieres seguir por los muslos, adelante... mmmm... Y no te preocupes por la humedad, eso es normal... mmm... ¡auh! ¡cuidado con los huevos, cariño, que no son para batir...! Todo lo demás, sí, con fuerza, pero esto no... eso es, eso es, así, muy bien... mmmm... Pero, ¿qué haces...?
(Elena intenta meterse en la boca la punta hinchada. Arturo se lo impide)
-Cielo, esto es otro error típico de las películas porno. Meterse la polla en la boca... Mírala bien, mírala y dime... ¿te cabe la punta sin morderla?
-Sólo probaba...
-Mírame. No. Es decir, no te cabe. Por mucho que abras la boca, me clavas alguna muela, y veo las estrellas, ¿sabes? Las estrellas del dolor... Sólo las que tienen paladar ancho pueden hacerlo, y tú tienes las muelas de juicio por salir. Además, no puedes estar todo el rato con la boca muy abierta y los labios apretados, es algo que cansa muchísimo y asfixia...
-¿Cómo sabes tú eso...? ¿has chupado alguna...?
(Arturo rompe a reír ante el candor de Elena)
-No, cielo, no... Simplemente me fijo en lo que intentas hacer, y lo evito. Me pongo en tu lugar, ¿sabes...? Anda, sigue como hasta ahora... así, las manos así... los labios besando la punta, el tronco... eso es, muy bien...
(Pasa un buen rato. Arturo suelta gemidos de aprobación, suspiros y alguna risa. Da unas palmaditas en la cara de Elena, que se aparta)
-Bien, ahora déjame hacer a mí...
-No, todavía no. Quiero seguir.
-Cielo, me apetece muchísimo chuparte el... Ay, pero, cielo... oooh, cielo... mmm...
(Elena reanuda su actividad. De repente toma el preservativo nuevo y lo coloca con cierta precipitación. Se separa y se echa atrás, tumbándose boca arriba en el tresillo, con los muslos entreabiertos. Hace una seña con las manos)
-Como te decía antes, llevo esperando mucho tiempo esto... quiero que me hagas tuya ahora, por favor...
-Pero antes quiero prepararte...
-Ya estoy preparada. Por favor, no esperes más...
(El sonríe y disfruta del joven cuerpo femenino. Se arrastra despacio encima de ella y se coloca entre sus muslos. Ella los alza y se ofrece. La sonrisa de él se hace más profunda, la de ella más nerviosa. La punta se apoya y empuja. Entra poco a poco, hasta que un espasmo recorre de arriba abajo el cuerpo femenino. Arturo se detiene. Su cara ha cambiado)
-¿Eres... es que eres virgen?
(Ella entreabre los ojos despacio, relajada, con una sonrisa plena)
-Ahora ya no.
(Continuará)
Va a la siguiente parte.
Si habéis llegado hasta aquí (no sé si debo pluralizar o dirigirme sólo a tí, a la única persona que ha aguantado), agradecería sinceros comentarios para saber si sigo por buen camino...
(Arturo se pone en pie; recupera parte de su compostura. Las tornas cambian. Elena, desnuda y frágil, parece menguar ante el poderío arrollador de Arturo, quien sigue con su enorme asombro por la belleza femenina recién desplegada. Las respiraciones se vuelven pesadas)
-Eres... realmente eres preciosa... Nunca dejaré de decirlo...
-Gracias...
(Se besan y se abrazan. Los brazos de Arturo abarcan más. Elena acaba por encajar en el cuello de Arturo. Tras un buen rato ella baja una mano e inicia una caricia íntima, que Arturo parece no notar, embelesado en oler los cabellos femeninos. Se separan y se miran al fondo de los ojos. Arturo baja los suyos, con pesar)
-¿Qué ocurre?
-Me cuesta... me cuesta aceptar que ya no eres una niña, la niña que corría hacia mí en cuanto me veía para que la lanzara al aire y la llevara a todas partes a cotenas, a caballo, a hombros... Si parece que fue ayer cuando... cuando llamabas a esa puerta, furiosa porque te habías peleado con tu madre, o cuando me pedías ayuda para hacer los deberes, o cuando...
(Elena pone un dedo en sus labios. Coge una mano y se abarca con ella un pecho)
-¿Esto es de una niña? (Coge la otra mano y la coloca en un glúteo) ¿Y esto? No, ¿verdad? Pero... míralo de esta otra forma: ¿con quién voy a estar mejor que contigo? Nunca me harías daño, no se te pasaría por la cabeza eso, te conozco y confío en ti, me gustas mucho... ¿Puedes pensar que me vaya con el primer niñato que me guiñe un ojo, se aprovecharía de mí, exhibiéndome por ahí, e incluso forzándome contra mi voluntad...? ¿mmm...?
-No, por supuesto. Pero eres...
-¿Qué?
-Eres muy madura para tu edad. No permitirías que eso pasase. No te veo con uno de ésos, tú misma lo has dejado bien claro. No te gusta ir de fiestas, rehúyes los bares de copas, prefieres ir a la montaña, a la playa, actividades al aire libre...
-¿Y quién crees que me ha empujado en esa dirección?
-Entiendo...
(Baja los brazos despacio, abriendo el cepo. Ella tira de la camisa, sacándola del pantalón y empieza a desabrocharla. Descubre el torso, hunde sus manos en el espeso y rizado vello que lo cubre. Arturo suspira con fuerza y traga saliva. Elena se arrodilla, pero cuando se agacha para quitarle los zapatos, su frente topa contra el bulto duro que ocupa su entrepierna. Lo que quiera que haya debajo combate contra la recia tela del pantalón vaquero, sujeto a la cintura por una gruesa correa de cuero con una hebilla respetable. Se fija y pasa la mano por ahí, con una mezcla de asombro y admiración. Arturo se ruboriza, mantiene el aplomo. Cuando le quita los zapatos y los calcetines, y sus pequeños y finos dedos luchan contra la poderosa hebilla, él ayuda. Un par de movimientos y aquélla cae. Botones de remache aguardan su turno. Lo mismo. Los pantalones se deslizan. El short ajustado apenas puede contener la presión. Elena, con los ojos muy abiertos, recoge el tirante poco a poco, saltando hacia afuera y desplegándose como un muelle. Ella contiene la respiración largo rato. Arturo sonríe)
-¿Qué? Parece que nunca hayas visto ninguna...
-No, nada, nada... eh, es que no... no me imaginaba que sería... que sería así de grande...
-Tranquila. Tendré mucho cuidado. Anda, ven aquí, ponte en pie...
(Es casi alzada en vilo, y hasta el último momento intenta no perder de vista el grueso y nervudo falo, con su desnuda e hinchada ciruela morada en la punta. Se abrazan, ella se estremece al notar el miembro contra su vientre, pero responde al beso. Se separan. Empieza a acariciarla: pecho, hombros y brazos. Los toma por las muñecas y como si fueran palillos, se los retuerce hacia atrás, forzándola a apretarse contra él y besándola de nuevo. Las caderas, la cintura, la espalda... Se encoge sin despegar sus labios de ella. Recorre cuello y pechos con abundantes besos y se arrodilla. Pasa el ombligo y cuando llega al vértice intenta abrirlo metiendo la lengua. Ella no cede. Sus manos se centran con fuerza en sus nalgas, empujándola contra su cara, introduciendo los labios tras re-besar todo el perímetro de la zona. Pero ella no cede. Le hace dar la vuelta con cierta ansiedad y se concentra en su rabadilla, haciendo que se recline hacia adelante. Ella sigue sin ceder)
-¿Qué pasa?
(Elena se retira de entre sus manos y va hacia su bolso, rebusca en él y saca un preservativo. Se vuelve mientras rasga la funda. Arturo se endereza)
-Quiero que me poseas ahora mismo. Que entres en mí ya. Llevo tanto tiempo esperando esto, tanto tiempo...
(Arturo sonríe. Ella se arrodilla y mira de cerca el órgano masculino. Lo acaricia largo rato con las yemas de los dedos. Lo besa y lo sacude contra sus labios cerrados. Coge el condón, retuerce el depósito con dos dedos y lo coloca en la punta. Despacio, con muchas caricias, despliega el resto del cuerpo, quedándose casi a tres cuartos de la base. Elena mira a Arturo con asombro. Arturo suspira, sonriente)
-Es lo malo de estar con chicos jóvenes y sin desarrollar... Espera aquí un momento...
(Arturo sale de entre los brazos de Elena y se va hacia el mueble. Abre un cajón, rebusca y se vuelve con otro sobrecito, que rompe, entregándole su contenido)
-Prueba con esto...
-¿Me dejas mirarla bien, antes de ponértelo...?
(El se sorprende, pero se encoge de hombros, sonriente)
-Adelante, soy todo tuyo.
-Ven aquí... Oh, Dios, es... es enorme, nunca he visto ninguna así... y qué suave, y caliente, qué dura... ¿y esto es lo que... lo que es tan pequeño cuando está encogido...? Es increíble, es increíble... Y estas venas, tan... tan... llenas y... y... tan oscuras ¿no os duele, no te duele...?
-No, por supuesto... Más bien lo contrario... A ver, cógela así, con fuerza, y sacúdela... ay, así no, cielo, con cuidado... así, muy bien... ahora golpéala contra la otra mano... despacio, despacio... así, así... mmm... ahora con las dos manos... no, así no, así... hasta aquí, cielo, sólo hasta aquí... desde aquí hasta aquí... así... y sin apretar tanto... No, eso no, cielo, imagino que los demás habrán aguantado sin decir nada, pero lo haces mal... mira, así... y así... La punta, a pesar de que pueda parecer enorme, no es para tratarla como el resto...
-¿Y cómo se trata...?
-Bésalo con los labios... no, así no, como has hecho antes, besos leves, sin arrastrarlos... Si arrastras con fuerza contra algo, duele mucho, aunque sea con... ouch, tranquila, espera, espera, no te la metas en la boca así... ¡Elena, tranquila, cielo...!
-Perdona, estoy... estoy muy nerviosa...
-No tienes porqué... ¡ni que fuera tu primera vez...! No sé quién te ha iniciado, pero desde luego, sólo pensaría en lo suyo y nada más, se habría fijado en las películas porno, el muy idiota. Enseñar tan mal a una chica como tú... Mira, lo que tienes que hacer es besarlo con... así, así... y mueve las manos... así, muy bien... De vez en cuando, acaríciame la tripa y... ¡ay, no, así no, cielo...! El que la cojas sólo con una mano no quiere decir que estires tanto hacia abajo ni hacia arriba... desde aquí hasta aquí, como te he dicho... eso es... eso es... mmmm, así...
(Elena se concentra en repetir el masaje. Arturo se relaja, echando la cabeza atrás y cerrando los ojos. De repente, los abre, interrogante)
-¿Qué ocurre, cielo...? ¿porqué paras?
-¿Qué... qué es esto que tienes aquí...? Está hinchado y duro como...
-¿El periné...? Pero, cielo, si ahí es donde se... donde se ancla la polla... ¿crees que nos sale del cuerpo y ya está...? Por cierto, en los demás no sé, pero yo tengo esa zona muy sensible, y además no es delicada, ¿entiendes...?
(Elena niega con la cabeza a duras penas, demostrando su ignorancia. Arturo sonríe)
-Normal. Se piensa que todo está en la polla y los huevos, pero se olvidan otras cosas, típico de película porno. Dame la mano... métela así y frota con fuerza... así, eso es... Si quieres seguir por los muslos, adelante... mmmm... Y no te preocupes por la humedad, eso es normal... mmm... ¡auh! ¡cuidado con los huevos, cariño, que no son para batir...! Todo lo demás, sí, con fuerza, pero esto no... eso es, eso es, así, muy bien... mmmm... Pero, ¿qué haces...?
(Elena intenta meterse en la boca la punta hinchada. Arturo se lo impide)
-Cielo, esto es otro error típico de las películas porno. Meterse la polla en la boca... Mírala bien, mírala y dime... ¿te cabe la punta sin morderla?
-Sólo probaba...
-Mírame. No. Es decir, no te cabe. Por mucho que abras la boca, me clavas alguna muela, y veo las estrellas, ¿sabes? Las estrellas del dolor... Sólo las que tienen paladar ancho pueden hacerlo, y tú tienes las muelas de juicio por salir. Además, no puedes estar todo el rato con la boca muy abierta y los labios apretados, es algo que cansa muchísimo y asfixia...
-¿Cómo sabes tú eso...? ¿has chupado alguna...?
(Arturo rompe a reír ante el candor de Elena)
-No, cielo, no... Simplemente me fijo en lo que intentas hacer, y lo evito. Me pongo en tu lugar, ¿sabes...? Anda, sigue como hasta ahora... así, las manos así... los labios besando la punta, el tronco... eso es, muy bien...
(Pasa un buen rato. Arturo suelta gemidos de aprobación, suspiros y alguna risa. Da unas palmaditas en la cara de Elena, que se aparta)
-Bien, ahora déjame hacer a mí...
-No, todavía no. Quiero seguir.
-Cielo, me apetece muchísimo chuparte el... Ay, pero, cielo... oooh, cielo... mmm...
(Elena reanuda su actividad. De repente toma el preservativo nuevo y lo coloca con cierta precipitación. Se separa y se echa atrás, tumbándose boca arriba en el tresillo, con los muslos entreabiertos. Hace una seña con las manos)
-Como te decía antes, llevo esperando mucho tiempo esto... quiero que me hagas tuya ahora, por favor...
-Pero antes quiero prepararte...
-Ya estoy preparada. Por favor, no esperes más...
(El sonríe y disfruta del joven cuerpo femenino. Se arrastra despacio encima de ella y se coloca entre sus muslos. Ella los alza y se ofrece. La sonrisa de él se hace más profunda, la de ella más nerviosa. La punta se apoya y empuja. Entra poco a poco, hasta que un espasmo recorre de arriba abajo el cuerpo femenino. Arturo se detiene. Su cara ha cambiado)
-¿Eres... es que eres virgen?
(Ella entreabre los ojos despacio, relajada, con una sonrisa plena)
-Ahora ya no.
(Continuará)
Va a la siguiente parte.
Si habéis llegado hasta aquí (no sé si debo pluralizar o dirigirme sólo a tí, a la única persona que ha aguantado), agradecería sinceros comentarios para saber si sigo por buen camino...
Comentario de: belkis [Visitante]
Arturo, estaba ansiosa por la continuación de la historia y casi se me pasó de largo.
Muy bien narrado; mantienes la expectación y la excitación de la vivencia en todo momento.
El desarrollo de los personajes me gusta; Arturo la trata con una delicadeza exquisita. No sólo se convertirá en su primer amante, sino también en su primer maestro en el arte del sexo.
Me ha gustado mucho, de verdad. Tan sólo ha habido una cosa que no me ha gustado mucho...(es por poner una nota un poco crítica, jejeje).
Dentro del poco porno que he visto, deduzco que normalmente se centra más la atención en el sexo oral aplicado al hombre y no a la mujer.
El sexo oral dirigido a la mujer o no existe, o se pasa por alto, sin recreación de imágenes ni nada, como existe al contrario.
A mí, personalmente, me hubiese gustado más que Arturo insistiese y Elena sintiese esa sensación difícil de describir, proporcionada a través del sexo oral.
Pero vamos, que es una opinión totalmente personal y subjetiva.
Tu texto... ¡genial! Y sigo esperando, ¿cómo no? la próxima entrega. Un saludo.
Muy bien narrado; mantienes la expectación y la excitación de la vivencia en todo momento.
El desarrollo de los personajes me gusta; Arturo la trata con una delicadeza exquisita. No sólo se convertirá en su primer amante, sino también en su primer maestro en el arte del sexo.
Me ha gustado mucho, de verdad. Tan sólo ha habido una cosa que no me ha gustado mucho...(es por poner una nota un poco crítica, jejeje).
Dentro del poco porno que he visto, deduzco que normalmente se centra más la atención en el sexo oral aplicado al hombre y no a la mujer.
El sexo oral dirigido a la mujer o no existe, o se pasa por alto, sin recreación de imágenes ni nada, como existe al contrario.
A mí, personalmente, me hubiese gustado más que Arturo insistiese y Elena sintiese esa sensación difícil de describir, proporcionada a través del sexo oral.
Pero vamos, que es una opinión totalmente personal y subjetiva.
Tu texto... ¡genial! Y sigo esperando, ¿cómo no? la próxima entrega. Un saludo.
Comentario de: Arturo Fantópera [Miembro]
Belkis, no entiendo muy bien tu primera frase... ¿casi se te pasó de largo, pese a estar ansiosa...? ¿?
Gracias por tu análisis. Me anima mucho a seguir adelante. Lástima que sólo comentes tú... esperaba más gente, pero, bueno, para mí es más que suficiente para seguir así.
¿Poco porno...? Eeeh, en fin, si tú lo dices...
Y sí, es verdad que la felación está muy detallada, pero es que a mí me hacía mucha gracia la situación, y me he reído mucho conforme escribía, ji, ji, ji...
Pero ahora me lo pones bastante difícil: "Elena sintiese esa sensación difícil de describir, proporcionada por el sexo oral"...
En fin, menos mal que es teatro, y una de sus ventajas es que no se describe apenas nada...
Y como siempre me chafas la sorpresa: el sexo oral femenino vendrá en la siguiente entrega...
Unicamente una duda: ¿me estoy alargando demasiado...? Es decir, sí, pero, para lo que cuento, creo que cunde, ¿no?
Un beso.
P.D.: ¡¿Qué demonios pasa con Terra, que no puedo acceder a vuestros blogs...?! Aunque no es que me queje, porque así os dedicáis más a los blogs no-terranos, ji, ji, ji...
Gracias por tu análisis. Me anima mucho a seguir adelante. Lástima que sólo comentes tú... esperaba más gente, pero, bueno, para mí es más que suficiente para seguir así.
¿Poco porno...? Eeeh, en fin, si tú lo dices...
Y sí, es verdad que la felación está muy detallada, pero es que a mí me hacía mucha gracia la situación, y me he reído mucho conforme escribía, ji, ji, ji...
Pero ahora me lo pones bastante difícil: "Elena sintiese esa sensación difícil de describir, proporcionada por el sexo oral"...
En fin, menos mal que es teatro, y una de sus ventajas es que no se describe apenas nada...
Y como siempre me chafas la sorpresa: el sexo oral femenino vendrá en la siguiente entrega...
Unicamente una duda: ¿me estoy alargando demasiado...? Es decir, sí, pero, para lo que cuento, creo que cunde, ¿no?
Un beso.
P.D.: ¡¿Qué demonios pasa con Terra, que no puedo acceder a vuestros blogs...?! Aunque no es que me queje, porque así os dedicáis más a los blogs no-terranos, ji, ji, ji...
Comentario de: esttivalia [Visitante]
¡Ya estoy aquí!
Bien... la historia sigue excitante, y opino como Belkis, detallas magistralmente las sensaciones masculinas y dejas un poco de lado las femeninas.
La verdad es que debería ser obligatorio que la primera vez de alguien fuera con una persona cercana ya experimentada y no a "matacaballo" como ocurre la mayoría de las veces.
Continúa Arturo, llego tarde siempre pero no falto a la lectura.
¡Ah! y otra cosa, pero eso ya es muy personal de mi cosecha y mis preferencias, haz que el protagonista llame a Elena por su nombre en vez de tanto "cielo". Es una palabra cariñosa pero muy impersonal.
Un abrazo.
Bien... la historia sigue excitante, y opino como Belkis, detallas magistralmente las sensaciones masculinas y dejas un poco de lado las femeninas.
La verdad es que debería ser obligatorio que la primera vez de alguien fuera con una persona cercana ya experimentada y no a "matacaballo" como ocurre la mayoría de las veces.
Continúa Arturo, llego tarde siempre pero no falto a la lectura.
¡Ah! y otra cosa, pero eso ya es muy personal de mi cosecha y mis preferencias, haz que el protagonista llame a Elena por su nombre en vez de tanto "cielo". Es una palabra cariñosa pero muy impersonal.
Un abrazo.
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Gracias por tu crítica, Estti.
Sí, dejo un poco de lado las sensaciones femeninas, que pensaba incluir en la siguiente parte, pero... ¿no se os ocurre también que la causa es que yo sea varón? A ver, intentad transmitirme lo que sentís vosotras cuando la cabeza de vuestra pareja se "inserta" entre vuestros muslos: ¿Calor en la vulva, oleadas en la espalda, contracciones en alguna zona concreta, deseos de arañar, golpear, retorcer...? ¿mmmmh...?
Sí, dejo un poco de lado las sensaciones femeninas, que pensaba incluir en la siguiente parte, pero... ¿no se os ocurre también que la causa es que yo sea varón? A ver, intentad transmitirme lo que sentís vosotras cuando la cabeza de vuestra pareja se "inserta" entre vuestros muslos: ¿Calor en la vulva, oleadas en la espalda, contracciones en alguna zona concreta, deseos de arañar, golpear, retorcer...? ¿mmmmh...?
Comentario de: madrileña [Visitante]
Yo también llego tarde pero llego.....es que he estado de viaje y me ha resultado un poco difícil poder leerlo hasta entonces.
¡¡¡Simplemente genial!!, es muy excitante su lectura ;-)... Espero ansiosa lo siguiente, no creo que te extiendas lo mas mínimo, se lee muy rápido y es magistral la forma que tienes de escribir, al leerlo parece que lo estoy viendo.
¡¡Quiero más!!
¡¡¡Simplemente genial!!, es muy excitante su lectura ;-)... Espero ansiosa lo siguiente, no creo que te extiendas lo mas mínimo, se lee muy rápido y es magistral la forma que tienes de escribir, al leerlo parece que lo estoy viendo.
¡¡Quiero más!!
Comentario de: gaviotalibre [Miembro]
Mi opinión es igual que la de Belkis... y por los comentarios parece que casi todas tus lectoras somos mujeres así que... ¡¡¡a darle placer a Elena!!!
Ya puestos en el tema placer, danos el placer a todas de poder leer la segunda parte
Saludos.
Ya puestos en el tema placer, danos el placer a todas de poder leer la segunda parte
Saludos.
Comentario de: Arturo Fantópera [Miembro]
Pues ya la tenéis a vuestra disposición, ji, ji, ji...
A propósito, Esttivalia, lo de "cielo" es para demostrar a Elena que ya no la considera una niña, sino su pareja y compañera... Como lleva toda la vida llamándola Elena desde pequeñita, he creído adecuado añadir ese detalle para diferenciar con claridad la nueva etapa que ambos emprenden juntos... Aunque puede me haya salido el tiro errado, ¿no...?
A propósito, Esttivalia, lo de "cielo" es para demostrar a Elena que ya no la considera una niña, sino su pareja y compañera... Como lleva toda la vida llamándola Elena desde pequeñita, he creído adecuado añadir ese detalle para diferenciar con claridad la nueva etapa que ambos emprenden juntos... Aunque puede me haya salido el tiro errado, ¿no...?
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