lunes, 20 de abril de 2009

20-4-2009: Otra promesa cumplida: más sobre mí.

Bueno. Creo que yo ya estoy preparado. ¿Vosotros? Voy a prepararos a vosotros con el siguiente:

Aviso: entrada con tono muy duro. Abstenerse sensibles, enfadafílicos, enfadadómanos, y todo el que quiera buscar pelea, porque la va a perder

Hace algún tiempo, ni me molesto en recordar cuánto, me apunté a una de esas páginas web de internet de búsqueda de parejas, meetic.com. Un compañero de trabajo me convenció de que, dadas mis circunstancias, era la mejor opción. Además, su experiencia con dicha página había sido positiva: había conocido a la que va a ser su mujer en breve, y ya es madre de su preciosa hija.

Hasta aquí todo bien, positivo, edulcorante, ejemplar, bla bla bla. Lo bueno, lógico y esperable que se puede obtener de algo así. Yo era remiso a ello, porque había tenido ya una experiencia con otra página web mucho tiempo antes, match.com, en donde estuve seis meses y la cosa no pasó de unos chats triviales, unos cuantos mensajes corteses por mi parte, algunos de ellos respondidos con sinceridad, otros con torpeza, otros con estilo “mensaje de móvil” (ya sabéis, el dialecto ése con que se comunican los zombies muertos de hambre que se comen literalmente parte de las palabras), etc., pero que nunca llegué a nada concreto.

Hasta aquí todo normal. Me dejo convencer, me lo tomo en serio, y con la moral alta y dispuesto a todo, me doy de alta en Meetic.com.

Primer tropiezo: entre las opciones a elegir en la casilla de “trabajo”, no está mi profesión, electricista, pero sí figuran “perlas” como “abogado, ejecutivo, comercial, directivo, relaciones públicas, agente inmobiliario…” Es decir, profesiones de “gama alta”, que según parece, abundan más y son las habituales, ocupadas y las más solicitadas (no sé si habrán fisgado alguna base de datos del Instituto Nacional de Empleo, para llegar a esa estúpida conclusión). Una de dichas opciones era “sin empleo”. Entre los hombres, puestos a fingir, y la seducción se basa en su mayor parte en fingir, no creo que esta última opción sea muy elegida… Excepto si se es una chica que sólo busca ser mantenida a cambio de su compañía.

Segundo tropiezo: una vez abonado el importe, me ofrecen diferentes servicios pagando más. Por ej.: destacar mi perfil mediante un recuadro especial, o “recomendado”, o algo así. “Bueno, no sé”, pensé, “¿quiere esto decir que estoy desesperado por encontrar pareja, y que lo demuestro de esta forma? ¿o bien soy lo bastante rico como para permitirme este detalle, y así lo hago saber a las posibles aspirantes?” Otra opción era chatear con chicas que están apuntadas pero sin pagar sus cuotas. Es decir, que pago aparte por ellas, sin tener la garantía de que sean quienes dicen ser. Y no recuerdo qué más extras.

Tercer tropiezo. Cuando empiezo a buscar por ciudad y por edad, decido desechar los perfiles sin foto, y me salen unas pocas, sólo diez o quince, frente a Madrid, Barcelona o Bilbao, en donde me salen docenas. Vaya. De aquí sale mi prejuicio de que las mujeres de Zaragoza son poco menos que imposibles, tomando como referencia además mis parientas, emparejadas todas con “triunfadores” de éxito. Además, Zaragoza es comercialmente muy difícil: si un producto triunfa aquí (películas de cine, obras de teatro y otras representaciones culturales, servicios comerciales al público, etc.), triunfa seguro en el resto de España. Así que la búsqueda de pareja por internet no iba a ser excepción. Amplío el espectro: provincia, región, y provincias circundantes. Límite de edad un poco más flexible. Incluyo también las “sin-foto”. Lógicamente aparecen muchas más.

Cuarto tropiezo (más bien tropezón, por lo determinante que ha sido): número de visitas y de “flechazos” recibido por el perfil. Chicas con doscientos, trescientos, cuatrocientos… mil, dos mil… hasta cinco mil visitas. Las mismas fichas con cientos de flechazos recibidos.

Este dato, combinado con sus respectivas fechas de alta, daba una “densidad” enorme de “solicitudes masculinas” hacia las susodichas. Es decir, perfiles femeninos que en una semana habían recibido de cien a doscientas visitas, y un número igualmente elevado de flechazos. El menda, en una semana, sólo había recibido diez o quince visitas, y ningún flechazo.

Quinto tropiezo (más bien el cuarto pero cayendo de culo): con la mosca tras la oreja por el dato anterior, se me ocurre hacer una pequeña prueba. Salgo del servicio web, reinicio el explorador de internet, y me doy de alta en dicho servicio como chica. Dejo todos los campos en blanco y activo la cuenta. Busco chicos con mis propios criterios y opciones activadas… y me sale un listado como de aquí al centro de la tierra, con foto y sin foto. Por supuesto, mi auténtico perfil aparece, pero mirando con lupa y tras cuarenta o cincuenta perfiles. Además, a los cinco minutos, ya habían “interesados” en chatear conmigo, recibir unos cuantos flechazos, saludos y demás. ¡Pero si ni siquiera he puesto cómo soy, qué busco, qué aspecto tengo, ni nada…! Por no decir de incluir una foto, que entonces sí que me arriesgaría a ser demandado… Decido ser un poco chusco, y coloco un perfil atractivo: rubia, ojos azules, alta, aficiones caras y selectas, hablo varios idiomas, etc., y en “objetivos” pongo que deseo un hombre alto, guapo, rico, simpático, viajero de mundo, etc. para emparejarme, y abandonar después dicho perfil.

Por cierto, al inscribirme como chica en meetic.com, me equivoqué: en “búsqueda de pareja”, activé la opción de “chica busca chica”. Meetic.com me desvió automáticamente a Cleargay.com, y me metí de lleno en un sitio web de ambiente.

Ya completamente desanimado y abrumado por la “competencia”, decido ser sincero en mi ficha, detallar mis puntos fuertes y débiles, mi defecto sensorial, lo que busco, lo que espero, incluyo una selección de fotografías de mí mismo… y usar lo más y mejor posible mi única “arma” para seducir: la imaginación, la fantasía y mi estilo de escritura, correcto, sin faltas de ortografía ni de gramática, cuidando mucho lo que digo, intentando soltarme para “impresionar”… pero no funciona. La sinceridad no funciona. Hay que mentir, con salero, pero mentir. La gracia y el talento que afirmáis que tengo no funciona: encorsetado, censurado, con una criba predispuesta que no puedo pasar por mucho que lo intente, y cuando lo consigo, se vuelve contra mí, como explicaré más adelante. La constancia, el hábito, el estar ahí presente y disponible… no funcionan, como explicaré más adelante.

Sexto tropiezo: activé una opción que tiene meetic.com de “veinte preguntas” con respuestas a elegir entre “sí” o “no”. Se eligen las preguntas que se consideran claves de entre el elenco políticamente correcto de meetic.com, se responde previamente lo que se espera, y se cotejan todas las respuestas de las participantes. Lógicamente, cuantas más respuestas coincidan, más posibilidades de “compatibilidad mutua” hay. Si se desea, se pueden escribir preguntas propias, y la casa las censura o no, dependiendo de lo que se pregunta. Decidí escribir algunas preguntas propias, en donde no mencionaba nada ofensivo ni obsceno ni de mal gusto. Muchas no me las aceptaron. Descubrí que la “censura” consistía en una lista negra de palabras que, a juicio de meetic.com, se debían evitar a toda costa, se preguntara lo que se preguntara. Harto ya de soslayar dicha censura y de ver mi creatividad salvajemente mutilada, les escribí con toda corrección pidiendo que me explicaran qué encontraban de ofensivo en una pregunta (que ahora no recuerdo ni quiero recordar), y me contestaron admitiéndome la dichosa pregunta sin más.

Séptimo tropiezo: a la hora de chatear con chicas, me sueltan “perlas” como:

“-Las chicas que incluyen aquí sus fotos son todas unas putas” (chateando con una “sin-foto”).

“-¿Me puedes enviar más fotos tuyas? -¿No te bastan con las de mi perfil? (pregunto yo). –Ah, ahí no he mirado…” Sin comentarios.

“-¿Eres narcisista? Sólo apareces tú en todas tus fotos” Creía que las fotos eran para que la otra persona se haga una idea lo más exacta posible de mi físico, pero decido que tiene razón, e incluyo unas fotos de mi trabajo, intentando transmitir un “arte laboral” cotidiano y expresivo. En el siguiente chat con la misma chica: “-Sigues teniendo la misma cantidad de fotos tuyas”. Sin más comentarios.

Además de faltas de ortografía, gramática y demás, que a mí me repatean y dan una imagen pésima de la persona en cuestión, pero que decido obviarlo porque al parecer es elevar demasiado el listón. Y eso que estaba “alto”: maestras, atención al cliente, secretarias, vendedoras, oficinistas…

Octavo tropiezo (el definitivo)me fijo en una chica preciosa, morena, pelo largo, rasgos delicados, ojos que deberían pagar impuestos, y decido intentarlo con ella concentrando toda mi atención: piropos elegantes, una poesía, un no presionar demasiado ni agobiar… Me responde al tercer mensaje, un tímido “hola”. ¡Bien! Sigo en el mismo plan. En el quinto o sexto mensaje, me pide mi dirección de correo y me da el suyo. ¡Olé! No me lo puedo creer, es un buen y gran paso. Me pide que salga de meetic.com y que me conecte a mi correo, porque prefiere chatear por Messenger. No hay problema. Lo hago. Empezamos a chatear… y me quedo de piedra cuando me dice que la de la foto no es ella, que no vive en Zaragoza, sino en una ciudad de Galicia. Me manda su foto real, y no está nada mal… pero toda mi ilusión, esfuerzo, esperanza y demás, evaporados. Me explicó las razones de su proceder. Las entendí, y de hecho, en sucesivos chats (no corté al momento, pese a que mi autoestima estaba por los suelos), me hizo partícipe de su afición por el rock’n’roll, el blues, el rythym’n’blues, el góspel y todo tipo de música estadounidense de los años cincuenta en adelante. Me envió cantidad inmensa de direcciones de vídeos en Youtube, en donde, entre otras cosas, aprecié mucho a Chuck Berry… Pero todo ello estaba destinado de antemano al fracaso. Y de hecho, un día en el que tenía los cables cruzados, metí la pata, me dio un toque de atención, y a los cuatro días, cuando tuve que formatear mi disco duro y reiniciar el sistema de mi ordenador, no reinstalé el Messenger.

Y así hasta hoy.

En mi ciudad, quedé con cuatro citas a ciegas: una no se presentó. Otra era una mujer un poco mayor que yo, pero “demasiada mujer” para mí: rubia, sexy, vestida de negro, madre de una chica de 18 años, fumadora con mucho estilo, dueña de una inmobiliaria, friolera (esto último me provocó mucho y me tuve que “contener”), voz preciosa… Me corté mucho, tal vez demasiado, y de hecho ella lo notó nada más presentarnos en el bar… Con otra quedé a comer en un barrio populoso de la periferia. El restaurante estaba cerrado. Esperé fuera y me fui fijando en las personas que pasaban. Me llamó la atención una, alta, pelirroja, preciosa. Nos presentamos. Fuimos a comer a un restaurante chino cercano, y cometí el error de pedir té chino como entrante. Los nervios se me desataron por dicho estimulante, y metí la pata unas cuantas veces a lo largo de la comida. Por supuesto, al despedirnos, quedamos en que me llamaría para presentarme a sus amigos, pero nunca lo hizo. Tiempo después me pareció reconocerla en un autobús, y la llamé con esa excusa. No me cogió el teléfono, y desistí. Con la última, ya ni me acuerdo ni tengo ganas de contarlo, porque la libra de carne exhibida aquí me duele demasiado, la humillación pública es enorme, pese a mi anonimato, y no quiero despertar compasión ni nada parecido.

Lo que sí quiero es despotricar, y a voz en grito: primero, contra meetic, match, cleargay y demás. ¿Quiénes se creen que son para manipular fríamente los datos de la gente y entrecruzarlos como si fueran calculadoras? ¿no saben la frustración que generan, los deseos, anhelos y esperanzas metidos con calzador en dichas bases de datos y que raramente se cumplen? Oh, sí, claro, es un negocio, y hay que ganar dinero a toda costa. También la droga, la prostitución, el tabaco y el alcohol son “negocios”, y hay que ver los estragos que causan. ¿Porqué no probáis vuestro propio negocio, a ver cómo os sentís, eh? ¿porqué no os incluís vosotros en dicha base de datos, y os mezcláis entre el resto de pringados que están ahí en vuestra inmensa colmena de celdas, todas iguales? ¿o es que tenéis “privilegios” gratis? por ejemplo, primer y único acceso a la tía “90-60-90”, o más simpática, o más “enrrollada”, o más “súpermegaultrachachiguay” que se recién apunta; o viajes, hoteles, condones y comidas en restaurantes gratis. Eso de cobrar de más por activar unos cuantos “flags” binarios en vuestra base de datos es revelador, ¿no? Sois como cucarachas que se alimentan de la ruina humana que genera la soledad forzosa. Y os atrevéis a justificar vuestra actividad por “la ley de la oferta y la demanda”. No sois muy distintos a los proxenetas, sólo que a (mucha mucha) distancia, desde oficinas asépticas y anonimato formal.

Segundo, contra todo bicho viviente varón de mi ciudad: ¿quiénes os creéis que sois? ¿engañáis a vuestras mujeres? ¿buscáis aventuras al margen de vuestra pareja? Porque si no, no me explico semejante desproporción entre varones que buscan chica. Iros todos a la puta mierda, capullos. Así suelten un gas por toda la ciudad que nos esterilice y nos deje impotentes a todos sin excepción, maldita sea. O jugamos todos con las mismas reglas, o se rompe la baraja.

Por supuesto, las mujeres no se libran: ¿creéis que los hombres somos objetos de usar y tirar? ¿que se nos puede tratar de cualquier manera, sin respeto, consideración ni educación, que estamos tan desesperados como para hacer el panoli y aguantar lo que nos echéis? Estoy seguro de que muchos chats en los que he participado, han sido con un grupo de “amigas” al otro lado, que se han reído de mí y de mis honestas y sinceras intenciones; ¿creéis que esto es tan frívolo y trivial como para tratarnos así y divertiros a nuestra costa? Por otra parte, ¿aquél que no posea un alto nivel de vida, una o más carreras, un deportivo, un puesto de “alta responsabilidad social” (más bien vampirismo social), ya no es ni siquiera digno de ser mirado por vosotras?

Cuarto, contra las lesbianas que se apuntan a Cleargay, u otros sitios web de ambiente. Estoy seguro de que su tendencia sexual cambiará como por ensalmo a heterosexual al conocer a un chico con un deportivo, hijo de papá rico, chalé en urbanización de lujo, apartamento en playa exclusiva, viajes habituales a las antípodas, etc., etc., etc… Ah, pero si se trata de un pringaíllo, no, yo soy lesbiana, y a mucha honra.

Quinto, contra las chicas heterosexuales emparejadas con gays. Cierran los ojos cuando su novio les pone los cuernos con otro chico. Se dejaron seducir por su “encanto”, por su estilo, por su cultura, etc., que le destacaba de entre los demás varones, normalitos y corrientes, y se dedicaron a él, desplegando todas sus “artes” para no dejarlo escapar… y resulta que es gay, averiguándolo o bien demasiado tarde, o bien, sabiéndolo desde el principio, lo aceptan por mantener las apariencias, confiando en “cambiarlo” o enderezarlo cuando estén juntos.

Sexto, contra los gays que tienen pareja estable femenina, y se van de tapadillo con el primer gigoló que les hace tilín en un bar de ambiente. Mantienen su promiscuidad contra viento y marea. Los muy cretinos son tan cobardes y rastreros como para afirmar ser “bisexuales”, cuando en realidad son gays puros y duros, emparejados con chicas por razones sociales, que no desean cambiar, afrontar o combatir por comodidad, por miedo, por mantener las apariencias o el nivel de vida.

Hale, pues. Ahí queda eso. Puede que, de los comentarios que se dejen aquí, ni siquiera me moleste en contestar, tanta mala leche me ha provocado escribir esto, y que deseo desahogar aplastando y haciendo picadillo al primero que se atreva a protestarme. Atreveos, vamos. Aquí estoy, dispuesto a pelear.






Comentario de: glaciar [Visitante]
Hola.

Interesante lectura. Lástima que esté tan llena de rencor. Ojalá encuentres pronto lo que estás buscando y puedas ver lo que te rodea de otra manera.



Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Gracias, Glaciar... (brrr, qué apodo tan frío). Bienvenido.

Y está muy llena de rencor, sí, has acertado. De alguna manera tenía que desquitarme de los sucesivos tropezones que me ha proporcionado esta experiencia. Además de denunciarlo públicamente, hago partícipe a la gente que lo lea de qué se puede esperar de sitios web así...

Un abrazo, y hasta pronto (si quieres).



Comentario de: madrileña [Visitante]
¡¡¡Vaya, vaya!!!... gracias por la información, no me había planteado meterme en un portal de ésos, pero bueno es saberlo por si acaso.

Yo sí que me he metido en algún chat, y lo que me da rabia es que igual entras porque quieres algo de conversación, porque te encuentras sola en casa, y te empiezan a abrir mogollón de ventanitas, y cuando te pones a hablar con alguno, casi de inmediato o después de una pequeña conversación mas o menos correcta, te piden pasar al messenger, y alguno, por no decir la mayoría enseguida se empeñan en conocerte físicamente y en quedar y no son capaces de entender que no quieres conocerlos en persona, porque realmente no buscas nada mas que una buena conversación.

Aparte, claro, de los que quieren una conversación calentita, que no digo que yo no la haya buscado nunca, porque tiene su morbete y todos necesitamos alguna vez un momento caliente para estimularte... pero que ya es una muy grande como para si quiere cibersexo pedirlo directamente y no andar con tonterías.

Me alegra saber más cosas tuyas... sigo insistiendo en que las zaragozanas no saben lo que se pierden... ¡¡¡y encima electricista!!! Tengo una lámpara no se sabe cuanto tiempo si ponerla... ay si estuvieses en los madriles ;-P

Besines



Comentario de: nois [Visitante]
Palabras de bronca pero con muchos aciertos. Muchas veces me negué a entrar en estos horribles chat y páginas que describís. Al final terminé cayendo.
Suena hasta gracioso todo lo que decís, y coincido en lo vacío que es todo esto. Es dificultoso encontrar a alguien que emita juicios de valor (y no sólo de calor...), alguien que sepa hablar. Las preguntas, siempre repetidas, terminan dando fastidio, y no es que busque encontrar un proyecto de principito, pero una buena charla siempre es mejor que nada.

Siempre está ese cargoso que te escribe y te pide numero de celu, y te quiere conocer antes de decirte hola, y más, que te dice que te quiere, sin haber cruzado palabra...

Todo eso si que da para reír y nada más...

Alimentar el ego, enterarte que quizás no sos tan fea como pensabas, y que hay muchachos de todo el mundo y edades a los cuales les gustas....verdad, mentira. ¿Quién sabe?

Un rebelde se encuentra cada tanto, ése que no busca sexo (al menos no lo dice), ése que te considera más que un cacho de carne, y debate de temas interesantes...

Pero que más puedo decir....ahhhhhhhhhhhhh

La escritura, escribí bien para vos. No quería que me retaras luego si me respondías...

Casi nunca me gasto en escribir bien por chat, ya que los códigos acá son otros (y hablando en criollo, secretico, es mas rápido).

No seré abogada, pero soy profe.

No seré rubia despampanante, pero soy una morena latina.

No seré 90-60-90, pero un poco más no importa.

A veces mostrarse tal cual se es no tiene sentido, tanto en lo físico como en lo espiritual...

Creo que es todo por ahora.

Saludos, noe



Comentario de: Alex3x [Visitante]
Un consejo, a una mujer se le va con tres palabras, al grano.



Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Hola, Madrileña.

Entrar en un sitio así para tener una conversación normal... ya no es lo normal. Me explico: te das de alta en un sitio así, pagas la cuota y... ¿sólo quieres chatear? Es tu deseo, sí, pero no es el de los varones con quienes chateas (a mi favor, es que ellos mismos se ponen en evidencia; en contra, es que cansan a las chicas que, como tú, sólo quieren chatear y conocerme así).

De la misma forma que lo mío no debía ser tampoco muy normal: mantener unas directrices mínimas al chatear, a saber: nada de sexo, tacos ni obviedades. Sinceridad, correción y cortesía. Que había pagado una pasta por apuntarme, y no era cuestión de asustar ni de provocar rechazo haciendo precisamente eso de que te quejas.

Y aún así, no evité esos tropezones que he mencionado.

De todas formas, la excepción confirma la norma: algunas ocasiones, he chateado largamente y me he sentido muy a gusto, porque la otra persona transmitía sinceridad, se reía por mis juegos de palabras, mis bromitas, me replicaba con gracia y fundamento, etc., pero siempre sin salirme de madre, sin mencionar el sexo, respetando su disposición y sus deseos. Y cuando se acaba, se acaba. No hay más.

Esa lámpara que dices que no va... ¿su bombilla está bien "conectada"? ¿La rosca está "metida hasta el fondo"? Hay algunas que se quedan a "mitad". Con dichas bombillas hay que tener cuidado: hay que "cogerlas" con los cinco dedos y tratar de "roscar" con delicadeza en la dirección adecuada, sin "presionar" demasiado, porque la "burbuja" de cristal es muy "frágil" y se puede "romper" (casi como manipular un pecho femenino). Por supuesto, antes hay que "apagar" el interruptor y esperar a que esté "fría" porque si no, te puedes "quemar" los dedos...

Y no digamos de si dicha lámpara es una "flor invertida" en donde hay que "meter la mano" en su "centro" para "acceder" al "punto" de luz... Hay que tener también mucho cuidado de que dicha flor no se "estrelle" en mil pedazos si se "cae" al suelo... saber cogerla a tiempo, o mejor, no "soltarla" ni un instante mientras dura la "operación"...

Lo bueno es que siempre, siempre, siempre, al acabar, doy al "botón", y la luz se "enciende"... ya que, si no se enciende, "rebuscaré" porqué, adivinando siempre la causa y "arreglándola"...

Sí, lástima que no estuviese en los madriles... si no, te "enseñaría" mi "destornillador", de entre una amplia variedad de "herramientas" de mi "caja", casi todas muy "delicadas"...



Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Hola, Noe...

Me alegro de que consideres mi entrada como acertada. Uno, al terminar, desahogado y respirando hondo, se queda un poco con la duda de si realmente ha hecho bien... y por ti, ya me quedo tranquilo.

Y también me alegro mucho de que mi humilde voz despierte unos ecos tan lejanos, y de que las mujeres, allá donde vaya, aprecien todas lo mismo: sinceridad, educación y humor.

Vuelve cuando quieras, que no te retaré.

Un saludo.



Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Hola, Alex3x...

No entiendo muy bien qué quieres decir con esto.



Comentario de: proserpina [Visitante]
Hola, Arturo:

Entiendo tu ira, pero no la comparto. Sí, todos estos meetic, match y demás son un negocio, pero cumplen una función por eso son tan populares. Que la gente miente más que habla no es un secreto, ocurre en el mundo real y mucho más en internet donde la gente se escuda en el anonimato. Todo tiene sus ventajas y desventajas. Y debe de haber de todo, como en la viña del Señor. Hay gente muy sincera y hay otros que no tanto. Quizás el problema sea con las expectativas que tenías, que no se cumplieron.

Yo me metí una vez por curiosidad y me dí de baja bien pronto. La gente va a lo que va. No es un secreto que hay más hombres que mujeres y se nota esa sensación de bombardeo constante. Viendo las fotos, independientemente de lo que decían, se adivinaba la vida de ellos, el carácter. Se veían buenos chicos que estaban solos, chulo-playas vacilones, etc. La verdad es que me dejó muy mal sabor de boca.

Para terminar, discrepo de tu comentario sobre las mujeres. Lo de usar y tirar se puede aplicar a los hombres también. Las mujeres son interesadas, quizás es cierto, pero ¿y los hombres? ¿y la obsesión con el físico? Y no digas que da igual. Por eso los hombres mienten sobre su trabajo y su situación socio-económica y las mujeres sobre su físico. ¿o no se ha visto nunca babear a un hombre por una rubia de bote que vaya enseñando la mitad de su anatomía gratuitamente? Supongo que esto no es aplicable a todos los hombres, como tu comentario anterior no se aplica a todas las mujeres.



Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Hola, Proserpina.

Los sitios web mencionados cumplen una función, sí. ¿Quiere decir esto que debemos aceptarlos con los ojos cerrados, y que nos cobren con publicidad engañosa? Como la Celestina en el pre-Renacimiento, y mira cómo acabó esa historia.

Mis expectativas eran razonables: contactar con mujeres solteras de mi edad y mi ciudad que buscan pareja. No eran buscar sexo, ni mentir, ni fingirme otra persona, ni meterme con nadie, ni ponerle los cuernos a mi pareja en secreto, ni engañarme a mí mismo, ni sembrar cizaña. Yo quería algo concreto, y lo tenía muy claro. Que lo consiguiera o no, esperaba que dependiese sólo de mí, no de la torpeza de estos sitios web, de la monumental mentira colectiva que se monta la gente ahí apuntada, la tergiversación, el mal uso y el abuso de dichos servicios, y todo lo demás detallado en la entrada.

Si la gente va a lo que va, que el sitio web lo deje bien claro, coño. Que ya hay sitios destinados más específicamente a eso, a los que ya dí publicidad negativa en una de mis entradas pasadas.

Yo mismo babeo por una rubia escultural (o morena, o pelirroja, o negra, o asiática, o rusa, o...), pero soy lo bastante maduro como para saber a qué atenerme con ella (si se fija en mí, cosa que no se dará ni por el forro: ellas van a lo suyo... y menos mal para un servidor, porque si resulta que además de figura, tiene simpatía, inteligencia, discrección, gusto y dulzura, ya me daría un ataque al corazón, ji, ji, ji...)

Igual de sincero fui cuando rellené mi ficha, presentando mis circunstancias económicas y de futuro, esperé que lo fueran las que se apuntan. No iba buscando una modelo, eso seguro. Y sin embargo, las mujeres con quienes conseguí quedar eran todas muy atractivas.

No "usé" a nadie, pero sí me sentí "usado" (y exprimido, y tirado: por el sitio web, por la abundante "competencia desleal" y por unas cuantas chatis -de chatear- cabezas huecas).



Comentario de: belkis [Visitante]
Llego tan tarde que imagino que tu ira se hará sosegado un pelín.

No puedo opinar sobre esos chats o servidores, porque los desconozco. Pero sí creo que es relativamente normal que la gente mienta, sobre todo la gente que ya miente fuera del chat.

También hay gente legal y sincera, como tú, que van con la verdad por delante pero son los menos.

Me imagino que cada cual miente en función de lo que busque. Por ejemplo, decir que estás casad@ y que buscas sexo, creo que es una de las cosas que más morbo provocan, aunque no entiendo bien del todo por qué. E igual no es cierto; es posible que la persona que introduce una afirmación así sólo espere obtener determinadas respuestas para pasar un rato divertido, o no, y nada más.

No defiendo a esos chats, que conste, pero no sé, quizás no sea para atarcarlos tan fervorosamente. Quizás si tiene tantos adeptos-as es porque de alguna manera debe funcionar, no?

Pero no te enfades, ¿eh? Yo escribiré para que añadan en profesión "electricista". Arturo, electricista, y chico nada corriente (aquí he intentado un juego de palabras con la palabra corriente pero creo que no me ha salido, jajaja).

En fin, deberías ser un poco más lanzado, menos tímido y más seguro de tus posibilidades. Es mi humilde opinión.

Un beso.



Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
No, Belkis, todo lo contrario: he tenido que esperar a "pillarme por banda" para poder escribir sobre este asunto sin cargarme el teclado. Y hacerlo rápidamente mientras me dure el "sosiego" que da intentar analizar esto fríamente. Pero ahora que ya está escrito y publicado, vuelvo a tenerlo "sensible": me como de un bocado a quien se atreva a llevarme la contraria.

Y sé que la gente miente en estos asuntos, sobre todo los varones, y que por eso precisamente una de mis premisas era ir con la verdad por delante.

Además, y ya lo afirmé en otra ocasión: mentir se me da muy mal, exige gastar un montón de energías y recursos emocionales que valoro mucho.

Si la gente quiere "divertirse" de esa forma, mejor que se apunten a un club BDSM y que nos dejen en paz al resto. Y si esto no les parece suficiente, que se vayan de voluntarios a la guerra: se lo pasarán en grande haciendo daño a los demás de forma anónima. Iba a decir una burrada aún mayor, pero la he censurado.

¿Estar casado, y buscar sexo...? ¿qué pasa, que su pareja es un témpano? Si es un hombre, que le meta una caña por el culo y que sople por ahí para inflarla. Y si es una mujer, que se ponga un MP3 en los oídos con aullidos femeninos y se imagine que está dormida mientras la hace suya: puede que hasta le guste, porque no gastará energías en procurar no despertarla.

Que tengan tantos adeptos para mí no quiere decir nada: demuestra que la estupidez es el mínimo común múltiplo de la gente (lo cual me viene bien, así me facilita mucho mi "búsqueda").

Y tengo motivos para enfadarme: dada la conclusión que comuniqué en la entrada acerca de las profesiones "tipificadas" en dichos sitios web, se supone que las de "alto nivel", que son las más habituales en sus bases de datos, causa que la gente que las ocupa debería tener más "cabeza" que la mía, más formación y experiencia en el trato con la gente, y es todo lo contrario: mentirosos, rastreros, manipuladores e hipócritas compulsivos.

buuf... bien...

No te preocupes, Belkis: sí he captado tu juego de palabras. De hecho, en el ejercicio de mi profesión ante una cliente atractiva, he estado a punto de coger su mano, ponerla en mi "paquete" y preguntarle con candor, mirándola a los ojos: "¿te parece esto corriente...?"

Dos besos para ti...




Comentario de: madrileña [Visitante]
Me gusta un montón el como explicas las cosas... gran símil ¡¡sí señor!!

Al chat que me refería no es uno de esos de pago, sino uno de esos de yahoo o similar... Está claro que siendo uno de esos portales de pago, se va a lo que se va, o a buscar solo conversación, desde luego que si entrase sería para quedar... Si no, no tendría sentido.

¡¡Ay!! ese destornillador, jejeje

Besines



Comentario de: proserpina [Visitante]
Cálmate, Arturo. No te lo tomes como un ataque personal. Sigo pensando que todo es cuestión de expectativas y las tuyas eran muy altas y además eres muy sincero. Desgraciadamente la gente no suele ser así y es algo que hay que aceptar para evitar desilusiones. También en el mundo no virtual es así. Hay que aprender a separar la paja del trigo.

Lamento que tuvieras tan mala suerte, sin embargo, yo conozco a un matrimonio que se conoció a través de una de estas páginas y son muy felices, aún viniendo de culturas y continentes diferentes.

Y lamento que te sintieras usado, pero comprende que no es justo meter a todo el género femenino en el mismo bote. ¡Ánimo!

un beso

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