lunes, 24 de agosto de 2009

24-8-2009: A una sonrisa.

Llevaba algún tiempo tras este rasgo brillante, frágil y huidizo. Y considerando las entradas anteriores, muy reveladoras y más o menos profundas e impactantes (por lo menos en la parte que me toca, que ya me he llevado mi buena razón de "impactos"), me apetece dedicar ésta a la sonrisa.

Se tienen tan grabados en los genes las medidas correctas, sus matemáticas expresivas, que ya desde bebés distinguimos una sonrisa, al poco de desarrollar la vista.

Dichas matemáticas no son fáciles de adulterar. Para rehacer una sonrisa deshecha mediante cirugía estética no basta con ser médico, sino también escultor, pintor, arquitecto, fotógrafo, odontólogo, mecánico, incluso ajedrecista y director de cine y de teatro, todo en uno (por desgracia, no puedo incluir el de electricista en esta metáfora, lo cual es una pena...). Se distingue cuándo una sonrisa es sincera de una forzada con tan sólo... eeh, no lo sé: relajar unos músculos faciales, mantener otros y tensar más aquellos, acompañar o no con los ojos, la nariz, barbilla, orejas... incluso el pelo, quizás...

Y aquí ya entro a saco en la repleta armería femenina de seducción y atractivo. Porque me da la gana, leñe. Debería impartir a las mujeres una molestia equivalente al vacío que crean en mis entrañas al ver una de sus bonitas sonrisas, una de tantísimas repartidas a diestro y siniestro: rompiendo corazones, anhelando más, abstrayendo atenciones... Pero es imposible: ganan ellas de largo. Más teniendo en cuenta que en la intimidad pueden sonreír el doble: arriba y abajo, horizontal y vertical. Los hombres no podemos hacerlo por mucho que nos lo propongamos. Y el no ver la inferior sonreír en exclusiva para mí desde hace años hace que mi evolución afectiva se resienta.

En fin. La sonrisa femenina es también un arma letal, alcance medio-corto, efecto casi inmediato, pero ráfagas breves e insconstantes. Su "azimut" (radio de efecto en blancos habituales) es pequeño, certero y muy apreciado por las víctimas. Su uso tiene asimismo un alto componente del subsconsciente: activación y desactivación casi por reflejo. Además, es el arma secreta que muchas usuarias, acomplejadas por diferentes defectos físicos de diverso grado, faciales o corporales, activan para compensar sobradamente dicho complejo y llevarse por delante los ojos y el corazón del pretendiente.

Como prueba de esta afirmación, me remito a la figura legendaria de la Medusa, la más famosa de las tres Gorgonas. Estudiando el simbolismo de dicho mito y dando media vuelta subrepticia a su interpretación, yo creo que lo que volvía de piedra a los hombres no eran sus ojos, sino su sonrisa. Es fácil, entonces, sacar la conclusión de la belleza que tendría este atributo en ella para, no sólo contrarrestar la supuesta deformidad de su rostro, sino también brillar tanto como para dejar inmóviles a los que la miraban...

Volviendo a la anatomía: tiene también la peculiaridad de mantenerse con la edad, ya que las huellas y grietas que dejan el abuso de las sonrisas acentúan más aún su efectismo.

Recuerdo por ejemplo una tía-abuela mía, fallecida hace seis años a los 91 de edad, que sonreía siempre, pero era una sonrisa relajada, incluso cansada, sí, pero transmitía madurez, complicidad, paciencia, resignación, fuerza y alegría... Cuando murió, esa sonrisa se llevó consigo un pequeña parte de mi corazón. De hecho, cuando ví su cadáver en el velatorio y me fijé en su cara, aún no me creo ahora que fuera ella, porque faltaba su sonrisa...

Bueno, retomo la chispa, y nunca mejor dicho...

Hay muchos tipos de sonrisa: abiertas, sinceras, delicadas, seductoras, pérfidas, medias, ocultas, satisfechas, ansiosas, tímidas, contenidas...

Lógicamente, un ingrediente básico es disponer de buena dentadura, pero no es indispensable. Hay sonrisas preciosas con dientes montados, y buenas dentaduras cuyas sonrisas son auténticos hachazos a la vista. Lo que sí creo que es indispensable es la armonía, la naturalidad, estén como estén los dientes, tanto en hombres como en mujeres... y en niños: ¿cuántos niños tienen sonrisas adorables pese a que se les han caído uno o dos dientes? Se puede argumentar que les crecerán de nuevo, y distintos, dependiendo de la herencia recibida, pero...

Ejemplos de sonrisas que relampaguean en el (¡cómo no!, ji, ji, ji...) "oscuro" mundo del porno:

 Kyla Cole,  de sonrisa sincera y luminosa


 Nina Hartley,  resabiada y segura de sí misma


 y Denise Milani,  elegante y delicada

aunque es más famosa por sus... em... "enoooormes" atributos pectorales... entre otras cientos... (por ejemplo, la siguiente, que no me acuerdo cómo se llama)



Muchas modelos que posan para Playboy también tienen sonrisas preciosas. Aunque es casi una marca inviolable de la casa posar sonrientes, hay muchas que brillan con luz propia.

Desgraciadamente, la sobreabundancia de sonrisas hace que se sature el subconsciente receptor, y éste no sólo se vuelva más exigente (como en todos los demás atributos físicos), sino que (atención a esto) a veces demanda lo contrario. Y ésto, queridos lectores, es un arte aún más difícil: transmitir belleza a raudales sin apenas sonreír... como si se estuviera "de vuelta" de ellas. Mónica Bellucci lo sabe muy bien. Y también esta otra modelo


que encontré buscando al azar.

Todo esto en cuanto a las mujeres...

En los hombres... bueno, en la sonrisa masculina no me fijo, no me interesa, así que no tengo por qué adentrarme en ese terreno... (ji, ji, jiii, ji...)




Comentario de: Luna Roja [Visitante]
¡¡¡Yo sonrío mucho y me río más!!! Que hay que aprovechar mientras se pueda...

Besos



Comentario de: Baile Antiguo [Visitante]
A mí me gusta fotografiarlas. Tengo amigos que tienen una colección de miles de sonrisas diferentes.

Pero tus fotos no se ven: hay que estar registrado para ello... ¿Y si incluyeras las fotos en el post?




Comentario de: BELKIS-NIU [Miembro]
Yo suelo sonreir y reir mucho; tanto es así que cuando no lo hago, mi peque me pregunta que si estoy enfadada.

Creo un poco en el poder de seducción de una sonrisa, pero no creo que sea suficiente para seducir. Es más, creo que la sonrisa seductora (con ánimos de seducir) no es natural, es más forzada. Y es la que creo que emplean las modelos que has puesto en las fotos; no porque vea claramente sus sonrisas, pero sí sus esculturales cuerpos.

Me ha hecho mucha gracia tu comparativa entre la sonrisa horizontal y la vertical, y estoy convencida de que la primera es más abierta si la segunda está más contenta, jajaja.

Ya me estoy riendo; a este paso mis patas de gallo se pondrán a andar por sí solas.

Como siempre, un inmenso placer leerte. Un beso.



Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Luna Roja, ojalá éste sea un blog de humor, para poder sentir tus risas y contagiarme. Pero mi sentido del humor no llega para eso...

Bailant, lo de las fotos del post, tenías razón, no se veían. Así que lo he retocado para que se puedan ver. No me gusta mucho cómo ha quedado, pero no he encontrado otro remedio. Aparte de romper la estética del artículo, quería la "vista voluntaria": si se quiere ver el ejemplo, haz clic en tal sitio, y si no, siga leyendo. Y así continuar quitándome el sambenito de "obsesionado por las mujeres físicamente atractivas" que se me ha colgado, justa o injustamente.

Belkis, las sonrisas de las modelos y actrices tienen todas en común la coquetería: ese valor mínimo que deben dominar para trabajar en lo suyo. Otra cosa muy distinta es lo que transmiten. Una sonrisa en un rostro muy bello puede ser una mueca (normalmente no es así), y un rostro enladrillado puede ser radiante con una sonrisa.



Comentario de: esttivalia [Visitante]
Y ¿qué hacer cuando alguien te borra la sonrisa? ¿Cómo pueden volver a brillar los ojos si en su interior no sonríen? Porque yo creo que la sonrisa está en el alma y no en los labios. Allí nace y crece, desde allí atrapa y conquista. Lo demás serán sonrisas prefabricadas, aprendidas y artificiales que no cautivan. ¿O no?



Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Hola, Esttivalia, dichosos los ojos (he tenido que censurar la alegría de leerte de nuevo aquí...)

Tienes razón, este atributo es bastante sensible a los embates exteriores, no caí en ello. Menos mal que has vuelto a tiempo para recordármelo.

Las sonrisas son las gotas de rocío que destilan las hojas del alma. Si esa planta está bien regada, cuidada, y crece fuerte, resistiendo los malos momentos, con sus escarchas, éstas se convierten en rocío, y las gotas que se desprenden deshacen la luz a su través convirtiéndola en arco iris. De ahí que sean preciosas y sólo duren dos o tres suspiros... En los hombres un poco menos.

Bueno, no puedo evitar cerrar este comentario con otra muestra de alegría por tu vuelta... ya ves lo que me has inspirado: una sonrisa sincera de la cual ha surgido esa metáfora (y me importa un bledo que suene cursi :) )

¡Besos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario