Como remedio a la prostitución, voy a atreverme a proponer una alternativa, imaginativa y fantasiosa, pero creo que factible: reúnanse todas aquellas personas influyentes y poderosas, sobre todo mujeres (jueces, directivas, abogadas, agentes sociales, etc.), e implíquense de forma anónima, y decidan comprar un edificio cualquiera en el casco urbano, que no llame la atención ni sea objeto de futuras especulaciones financieras ni sociales. Dicho edificio dispondrá de un portal principal a la calle y una entrada de garaje, ambas vigiladas discretamente las veinticuatro horas del día. Además sería ideal para su función que dispusieran de túneles subterráneos que comuniquen en secreto con uno o dos edificios vecinos. Además, en la entrada principal un control de metales y una consigna aledaña privaría de cualquier arma o cosa metálica que se pueda usar a tal fin.

La planta calle de ese edificio será toda un burdel, sí, pero mandarán las mujeres. Ellas deciden quién entra, quién sale y quién se queda. Ellas deciden, mediante un estricto control de comportamiento, antecedentes, solvencia e intenciones, en colaboración con la policía y Hacienda, a quién proporcionar un servicio de compañía, que consistirá en una copa, una conversación en un palco privado y poco más. Por supuesto, las mujeres de compañía, las camareras y las encargadas de seguridad irán todas de incógnito, enmascaradas o disfrazadas, irreconocibles. Es decir, si una actriz popular decide participar en este proyecto, deberá ejercer desde el anonimato más absoluto.
Las chicas que presten estos servicios vivirán en régimen de internado en habitaciones situadas en los pisos superiores. Allí se ocultarán las que huyen de la trata de mujeres, las maltratadas en el ámbito doméstico, todas aquellas que necesitan ser escondidas y no tienen medios para ello, provenientes principalmente de otros países. Por el día se dedicarán a estudiar, formarse, recuperarse de toxicomanías, de traumas físicos o psíquicos, de atender a las semejantes que lo necesitan. También podrán trabajar en el exterior, en empresas o servicios normales, y parte de sus nóminas se quedarán en el mantenimiento del edificio.
Por supuesto, la discreción debe estar por encima de todo. Se concienciará a las que entren allí acerca de la fragilidad de este proyecto, del bien que se puede conseguir si trabajan todas juntas. Se les mostrará lo que conseguirán si se implican. Tras el infierno que han pasado, muchas, por no decir todas, seguro que aceptarán sin pensárselo dos veces. Además de concentrarse en algo, sentirse útiles y seguras, entran a formar parte de un sitio muy especial, donde mandan y deciden unas mujeres que las apoyan sin reservas.

Los hombres que sean admitidos en el burdel de la planta calle deberán guardar siempre las formas, ir poco menos que de punta en blanco, ser educados y corteses, las tratarán siempre de "usted", no harán el menor requiebro hacia una posible relación sexual, a no ser que la mujer acceda por su cuenta y libremente, sin presiones ni tratos bajo mano ni chantajes (esto último más difícil por el anonimato que guardarán las susodichas).
Sería bueno también que en dicho burdel no se mirara el nivel de vida del "aspirante a cliente". Pues muchos hombres, desde el más alto ejecutivo de una multinacional hasta el bedel de la carbonera, estoy seguro de que sólo desean hablar, establecer una relación de complicidad con alguien que les sea especial y aporte sugerencias y consejos sobre cómo llevar su vida familiar, cómo llamar la atención de esa vecina que les gusta, cómo cortejarla, cómo afrontar los problemas cotidianos que les surgen... En fin, ese tipo de cosas. Y si la mujer que les atiende juzga que les conviene sexo en ese momento, que sea libre de hacerlo, pero ateniéndose a las consecuencias.
Además, las patrocinadoras también pueden participar, sea cual sea su cargo, su posición en la sociedad, su nivel de ingresos, su influencia, etc., dado el rígido anonimato de ejercicio.
Es una utopía muy vulnerable, ¿verdad?

En fin, lo único que puedo hacer es no volver jamás a esos sitios tan tétricos, y no me es nada difícil mantener esta promesa.
Comentario de: CONSTELACION [Miembro]
Arturo
Se nota que has pensado en el tema, está bastante elaborado, me parece muy bien que se converse al respecto, pero me parecería aún mejor que habláramos con la verdad y dejáramos de ser hipócritas y llamáramos a las cosas por su nombre y sanamente.
Este es un comercio como cualquier otro, en donde se transa un producto que alguien tiene para la venta - la oferta - para que los que quieren o necesitan adquirirlo puedan hacerlo, - la demanda - ¿porqué tiene que ser tan oculto?¿porqué se le da ese tinte pecaminoso?... debe ser regulado, como cualquier negocio lo es, velando por los derechos del consumidor y también, obviamente, por los derechos del proveedor.
De esta forma aprendemos a ser mas auténticos y no ocultar las cosas que hacemos, ¿que tiene de malo?... y si lo tiene y siente que es así, ¿para qué lo hace?.
Esta forma de vivir en un doble estándar permanente nos ha hecho mucho daño y ha dado lugar a "entidades" que nunca han debido existir, como la trata de blanca o el narcotráfico.
¡¡Se te agradece pongas el tema en el tapete!!
Feliz Navidad y próspero Año Nuevo para ti.
Cariños.
Se nota que has pensado en el tema, está bastante elaborado, me parece muy bien que se converse al respecto, pero me parecería aún mejor que habláramos con la verdad y dejáramos de ser hipócritas y llamáramos a las cosas por su nombre y sanamente.
Este es un comercio como cualquier otro, en donde se transa un producto que alguien tiene para la venta - la oferta - para que los que quieren o necesitan adquirirlo puedan hacerlo, - la demanda - ¿porqué tiene que ser tan oculto?¿porqué se le da ese tinte pecaminoso?... debe ser regulado, como cualquier negocio lo es, velando por los derechos del consumidor y también, obviamente, por los derechos del proveedor.
De esta forma aprendemos a ser mas auténticos y no ocultar las cosas que hacemos, ¿que tiene de malo?... y si lo tiene y siente que es así, ¿para qué lo hace?.
Esta forma de vivir en un doble estándar permanente nos ha hecho mucho daño y ha dado lugar a "entidades" que nunca han debido existir, como la trata de blanca o el narcotráfico.
¡¡Se te agradece pongas el tema en el tapete!!
Feliz Navidad y próspero Año Nuevo para ti.
Cariños.
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Hola, Constelación.
Lamento la tardanza, pero la causa la detallo en mi primer post.
Gracias por tus ánimos, pero me parece que no te has leído mi entrada anterior.
La alternativa propuesta aquí se basa en el "secreto a voces", como lo es la prostitución en sí. Se trata de combatir esa lacra con sus mismas armas. Y a mí se me ha ocurrido ésta.
Y también tienes razón en lo de la demanda: como en todo negocio, para que haya oferta, ha de haber demanda. Y ésta es... como mínimo censurable, cuando no repugnante y digna de tratamiento psiquiátrico, vistas las constantes noticias en que salen muchas de las mujeres forzadas a esto.
Tal y como están las cosas, quien paga por estos servicios, es porque ni ve, ni oye, ni siente. Va a lo suyo sin preocuparse de nada más.
La única diferencia de este vicio con respecto a los demás es que está directamente implicada otra persona en condiciones inferiores. No hay trato de igual a igual, sino de dominio: "Yo pago, yo mando". Y en el sexo, es triste e injusto, y da lugar a ruedas sociales denigrantes, o "serpientes que se muerden la cola": hay demanda de mujeres, hay mujeres que aceptan ser oferta; la demanda aumenta, por prestigio viril, relajación y desahogo personales inmediatos, estímulos continuos de esta necesidad desde la sociedad, etc., pero la oferta no, ya que el "ciclo de producción" de las profesionales suele ser corto: envejecen, o se retiran, o enferman, o quedan embarazadas... y es necesario reemplazos. Solución: o las que están dispuestas a cubrir la demanda cobran más (sería lo lógico en esa ley de comercio), o se proveen de mujeres, en contra de su voluntad... y es aquí donde ya censuro rotundamente este negocio, al no haber forma de evitarlo, legal o ilegal.
Lamento la tardanza, pero la causa la detallo en mi primer post.
Gracias por tus ánimos, pero me parece que no te has leído mi entrada anterior.
La alternativa propuesta aquí se basa en el "secreto a voces", como lo es la prostitución en sí. Se trata de combatir esa lacra con sus mismas armas. Y a mí se me ha ocurrido ésta.
Y también tienes razón en lo de la demanda: como en todo negocio, para que haya oferta, ha de haber demanda. Y ésta es... como mínimo censurable, cuando no repugnante y digna de tratamiento psiquiátrico, vistas las constantes noticias en que salen muchas de las mujeres forzadas a esto.
Tal y como están las cosas, quien paga por estos servicios, es porque ni ve, ni oye, ni siente. Va a lo suyo sin preocuparse de nada más.
La única diferencia de este vicio con respecto a los demás es que está directamente implicada otra persona en condiciones inferiores. No hay trato de igual a igual, sino de dominio: "Yo pago, yo mando". Y en el sexo, es triste e injusto, y da lugar a ruedas sociales denigrantes, o "serpientes que se muerden la cola": hay demanda de mujeres, hay mujeres que aceptan ser oferta; la demanda aumenta, por prestigio viril, relajación y desahogo personales inmediatos, estímulos continuos de esta necesidad desde la sociedad, etc., pero la oferta no, ya que el "ciclo de producción" de las profesionales suele ser corto: envejecen, o se retiran, o enferman, o quedan embarazadas... y es necesario reemplazos. Solución: o las que están dispuestas a cubrir la demanda cobran más (sería lo lógico en esa ley de comercio), o se proveen de mujeres, en contra de su voluntad... y es aquí donde ya censuro rotundamente este negocio, al no haber forma de evitarlo, legal o ilegal.
Comentario de: esttivalia [Visitante]
Con todo el cariño te lo digo, Arturo FantÓpera, estás como una cabra. ¿De verdad crees que la solución que propones es factible? Es ingeniosa, es imaginativa, es reveladora de tu buen corazón, pero utópica como la que más.
Un beso.
Un beso.
Comentario de: Arturo FantÓpera [Visitante]
Hola, Esti.
Pues sí, estoy como una cabra, para qué lo voy a negar. La falta continua de sexo me provoca estas idas de olla que, nunca mejor dicho, escapan de la olla a presión férreamente cerrada en forma de pitidos estruendosos que ni la bocina de una locomotora de vapor.
Y no creo que esta utopía sea factible. Pero por algo se empieza. Y si sirve como humilde hueco para que alguien ponga un ladrillo o un cimiento sobre el que empezar a construir una sólida respuesta a este problemón, pues, oye... ¡adelante, la regalo encantado y además ofrezco toda mi colaboración en lo que pueda! Me arremango, escupo en las palmas, agarro el pico y la pala y pregunto: ¿por dónde empiezo?
Pues sí, estoy como una cabra, para qué lo voy a negar. La falta continua de sexo me provoca estas idas de olla que, nunca mejor dicho, escapan de la olla a presión férreamente cerrada en forma de pitidos estruendosos que ni la bocina de una locomotora de vapor.
Y no creo que esta utopía sea factible. Pero por algo se empieza. Y si sirve como humilde hueco para que alguien ponga un ladrillo o un cimiento sobre el que empezar a construir una sólida respuesta a este problemón, pues, oye... ¡adelante, la regalo encantado y además ofrezco toda mi colaboración en lo que pueda! Me arremango, escupo en las palmas, agarro el pico y la pala y pregunto: ¿por dónde empiezo?
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