domingo, 28 de diciembre de 2008

28-12-2008: Desnudar con la mirada.

compara

Es algo que molesta a muchas mujeres. Mantener una mirada fija en algo bonito y que llama la atención es normal, pero si es hacia una mujer, la cosa cambia.

Nunca he experimentado dicha sensación, así que no sé muy bien lo que debería pasar y cómo debería reaccionar.

Pero sí sé que eso les ofende mucho. Además, mi timidez me hace especialmente sensible a que me echen en cara dicha actitud. Nunca me ha pasado, así que me pongo en lo peor: ponerme rojo como un tomate, bajar la cara, no ser capaz de articular un sonido coherente de defensa, recogerme como herido en combate y sudar la gota gorda. Como mínimo.

Y esto lo he aprendido por la vía del medio: Nadie me ha educado de niño ni de adolescente (la vía blanda, la vía "normal", la que debería recibir todo el mundo; la vía dura es la mencionada en el párrafo anterior), así que miraba abiertamente a las chicas. No vinculaba esto con la caballerosidad innata que sentía por su fragilidad y su debilidad física. Y así seguiría de no ser porque varios amigos bastante centrados me hicieron ver que incluso aquello estaba mal. Y me lo repetían una y otra vez, machacones, hasta que sentí vergüenza por mí mismo y aprendí a mirar con descaro sólo cuando la situación lo permitía. De lejos, o, si estaba cerca, fijarme en su reflejo en los escaparates, o sólo unos breves segundos y desviar los ojos, y volver a prestar atención un rato razonable después, o aprender a mirar de reojo, o llevar gafas oscuras...

De no ser por esto, seguiría contemplando a las mujeres atractivas que pasan a mi lado como tales, es decir, admirando sus formas, contoneos, piernas, trasero o delantera, pelo, brazos, andares, ropa, maquillaje… y suspirando por no gozar de su compañía, de su atención, sus sonrisas y su voz, éstas últimas seguro que preciosas, pero imposibles de apreciar en ese momento (a no ser que les llame la atención ahí mismo haciendo el payaso y poniéndome en ridículo delante de todos, algo impensable dada mi timidez, además de que lo que conseguiría sería lo contrario, que se diera la vuelta y huyera despavorida).

Lo único que puedo decir es: ADELANTE. "Aquí estoy yo, así es mi cuerpo, estoy orgullosa de él y de mis movimientos y mi forma de andar y de vestir. Mirad, mirad cuanto queráis, ES TODO CUANTO CONSEGUIREIS. Yo ya tengo a mi pareja, y le muestro mucho más que a vosotros, pajilleros solitarios. Y nunca sabréis cómo ni cuánto disfruta, y COMO Y CUANTO ME HACE DISFRUTAR A MI, algo que vosotros no podríais por mucho que lo intentárais"

O, si no se tiene pareja: “Ninguno de vosotros estáis a la altura de lo que necesita un cuerpo como el mío, pardillos, NI SOIS DIGNOS DE LO QUE OS OFRECERIA YO”

Y seguid caminando como reinas, indiferentes a las ávidas miradas, piropos salvajes y algún que otro gesto a tono, seguras de que, en cuanto los perdáis de vista, el vacío que se adueñará de sus entrañas será tremendo, por muchas barbaridades que digan a vuestras espaldas.

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