A veces me pregunto si me merezco esto. Si dejo que me pase porque, insconscientemente, rehúyo toda posibilidad de contacto casual que pueda convertirse en cotidiano, y de repente, de un día para otro, éste deje de existir por cualquier causa, dejando en su lugar un doloroso vacío.
Estos días una ola de frío polar asola la región. Supongo que la puedo comparar con la permanente ola de soledad endémica que me rodea desde siempre. Hoy uso esta metáfora aprovechando el mencionado clima, pero otro día será el sol y el calor axfisiante, otro será la lluvia gris, otro será la niebla... La situación no cambiará, pero el clima sí.
No obstante, lo de hoy me ha hecho añorar y desear el calor de un abrazo. Sólo eso, un abrazo, cálido y espontáneo. Veo películas donde la gente se abraza. Leo libros y cómics donde la gente se abraza. Incluso he visto (¡increíble, pero cierto!) un abrazo en una peli porno. Un abrazo... La iniciativa de "Abrazos gratis" que repartían unos voluntarios en calles céntricas de grandes ciudades era objeto de burla de los pensadores públicos, y a mí personalmente me sabe a plástico, pero mejor eso que nada.
Cuando uno tiene tanta sed, las pocas gotas que consigue que caigan en su boca durante una lluvia casual le sabrán a gloria, y las regustará mientras pueda. Y aquí utilizo esta metáfora con premeditación: todo el mundo a mi alrededor parece tener un bidón lleno a cuestas, con un enorme embudo recogiendo el agua que rebosa dicho bidón, y encima, no dándose cuenta de ello. Todo el mundo tiene a alguien a quien abrazar y que le abracen.... excepto el menda. Y no vislumbro a nadie entre la cortina de agua que me sonría y me dé un poco de su agua.
El frío me hace pensar en el calor del fuego. Una hoguera, una chimenea, leños y atizador al lado. Cuando era niño, algunas tardes me quedaba ensimismado mirando el fuego, las brasas, las cenizas, y cómo el calor que desprendía ahuyentaba al frío que, desde las sombras, tendía sus invisibles manos hacia mí, tal era la diferencia que sentía entre una zona y otra de mi cuerpo.
Por aquel entonces nunca imaginé que, de mayor, me enfrentaría a otro frío mucho más invisible y fantasmal que no se combate con una estufa. Daba por sentado que aquél era todo el frío al que me enfrentaría a lo largo de mi vida. Un error que ahora pago muy caro. Pero era un niño...
No obstante, lo de hoy me ha hecho añorar y desear el calor de un abrazo. Sólo eso, un abrazo, cálido y espontáneo. Veo películas donde la gente se abraza. Leo libros y cómics donde la gente se abraza. Incluso he visto (¡increíble, pero cierto!) un abrazo en una peli porno. Un abrazo... La iniciativa de "Abrazos gratis" que repartían unos voluntarios en calles céntricas de grandes ciudades era objeto de burla de los pensadores públicos, y a mí personalmente me sabe a plástico, pero mejor eso que nada.
Cuando uno tiene tanta sed, las pocas gotas que consigue que caigan en su boca durante una lluvia casual le sabrán a gloria, y las regustará mientras pueda. Y aquí utilizo esta metáfora con premeditación: todo el mundo a mi alrededor parece tener un bidón lleno a cuestas, con un enorme embudo recogiendo el agua que rebosa dicho bidón, y encima, no dándose cuenta de ello. Todo el mundo tiene a alguien a quien abrazar y que le abracen.... excepto el menda. Y no vislumbro a nadie entre la cortina de agua que me sonría y me dé un poco de su agua.
El frío me hace pensar en el calor del fuego. Una hoguera, una chimenea, leños y atizador al lado. Cuando era niño, algunas tardes me quedaba ensimismado mirando el fuego, las brasas, las cenizas, y cómo el calor que desprendía ahuyentaba al frío que, desde las sombras, tendía sus invisibles manos hacia mí, tal era la diferencia que sentía entre una zona y otra de mi cuerpo.
Por aquel entonces nunca imaginé que, de mayor, me enfrentaría a otro frío mucho más invisible y fantasmal que no se combate con una estufa. Daba por sentado que aquél era todo el frío al que me enfrentaría a lo largo de mi vida. Un error que ahora pago muy caro. Pero era un niño...

Íntimo, lleno de sensibilidad, algo triste, pero precioso. Un post precioso.
Me encantaría llevarte mi abrazo hasta donde estés, un abrazo de cuerpo entero que transmita calor y ternura, un abrazo sincero y apretado, un ABRAZO.
Me encantaría llevarte mi abrazo hasta donde estés, un abrazo de cuerpo entero que transmita calor y ternura, un abrazo sincero y apretado, un ABRAZO.
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Muchas gracias, Estti. Has captado muy bien esta consecuencia de mi soledad. Da tu abrazo por recibido. Muy alentador. Y además te lo devuelvo con cariño.
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