Hacerse una paja, masturbarse, autoerotizarse... expresiones nada agradables para nombrar un acto íntimo que debería ser tratado con respeto, dado lo que implica. Pero no, los cánones de la sociedad ordenan machacar su simple mención con palabras insultantes, para denigrar a quien lo practica, ya sea porque está en fase exploratoria de su cuerpo ("a ver qué es esto y porqué, y qué pasa si sigo así"), ya sea porque simplemente le gusta, o porque no tiene más remedio (lo más habitual). Le expresión "cinco contra uno" es la más neutra, explícita y común que se me ha ocurrido de entre el rico y desagradable elenco de que dispongo.
Cuando era adolescente, me pasaban fotos manoseadas de mujeres de formas generosas y posturas explícitas, ligeras de ropa. No acertaba a entender para qué, y me las arrebatan enseguida, como si fuera algo valioso y urgente.
Lógicamente la educación sexual brillaba por su ausencia, tanto en escuela como en familia. El "estirón", el vello púbico, la barba, la voz, inquietud por causas que no entendía... No lo relacionaba con el sexo. Siempre había sido un niño con fuertes vínculos con la fantasía: aventuras, peleas, paisajes imposibles, animales fantásticos, castillos, caballos, espadas, magos... y de repente, unos jóvenes me rodean y me presentan una fotografía de una mujer desnuda entre risas cómplices, atentos a mi reacción.
Que no fue nada del otro mundo: ni abrí los ojos desmesuradamente, ni le arranqué la foto de las manos y me la froté en la entrepierna, ni me la casqué allí delante de todos (seguro que entonces sí se hubieran traumatizado). Simplemente la miré en silencio, intentando encajar aquello en mi mente, entre sus risas. Y después se iban a por otro incauto que jugaba un poco más allá. Le presté atención, a ver cómo reaccionaba y saber qué les daba tanta risa. Y lo mismo. Así que lo atribuí al misterioso mundo de los mayores y sus raros motivos para hacer las cosas, lo dejé correr y me concentré en mis juegos.
Pero el precoz de la pandilla (supongo que en todos los grupos debe haber alguno que caiga primero) arrastraba a todos los demás a su "nuevo estado", y entre fumar a escondidas, decir palabrotas y hablar de sexo. De esto último no ocultaba mi desagrado, porque intuía que había "algo" más ahí que lo que mostraban las fotografías.
Cuando ví por primera vez una fotografía porno, le tomé mucho asco, pese a que me esforcé por que no se notara. Al rato de asumir la turbación que me provocó, me dije que nunca haría "eso" tan asqueroso con una mujer, que se merece todo el respeto que deberían tener por ser más débiles físicamente, que no les gustará, que las mujeres son personas como mis hermanos, mis padres y yo mismo, y que, simplemente mencionarlo, ya se disgustarían mucho conmigo.
La vida nos separó y me uní a otras pandillas, donde las chicas empezaban a mariposear y a causar mis primeros quebraderos de cabeza y de corazón. Entonces aquellas imágenes tan asquerosas que iba viendo de forma ocasional y con desagrado ya no lo eran tanto, y el rechazo fue paulatinamente sustituido por la curiosidad, el prestar oídos cada vez más serios a los abundantes "consejos" de entendidos de mis amigos, bromas insistentes, chistes verdes, etc.
El cinco contra uno, pues, pasó a formar parte de mi vida un día soleado de otoño, cuando no podía más y decidí llevarlo a la práctica, costase lo que costase y me llevara a donde me llevara. El descubrimiento me turbó algunos días, y lo repetí hasta aceptarlo como parte de mi cuerpo y de mi vida cotidiana.
Todo esto es algo común, pero no debería haber sido lo "normal". Como tantas cosas que voy a escribir aquí, es lo que les pasa a muchos más hombres de los que ellos mismos están dispuestos a reconocer. Así que, si alguien ve esto como "algo sucio" o morboso, es su problema. Yo hace mucho tiempo que dejé de considerarlo como tal, y aceptarlo (con algo de esfuerzo) e integrarlo en mi vida cotidiana.
Comentario de: Esttivalia [Visitante]
Lo que me provoca leerte es una gran ternura, ¿sabes?. Pocos hombres habrían descrito una experiencia así con tanta sutileza y lo lamentable es que en la era de la información, aún hay chavales que pasan por eso mismo.
Un beso y felicidades por este post.
P.D. ¿Cómo se llamaría el "cinco contra uno" en versión femenina?
Un beso y felicidades por este post.
P.D. ¿Cómo se llamaría el "cinco contra uno" en versión femenina?
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Hola otra vez, Esti.
Gracias por esto. Animos así de sinceros vienen siempre bien.
Con respecto al "cinco contra uno" femenino, dedicaré un post en un futuro próximo en donde diré mi opinión sobre la "nomenclatura sexual cotidiana", lo comúnmente desagradables que son muchos términos y expresiones coloquiales o técnicos en el sexo, junto con sugerencias un poco más neutras y elegantes como alternativas.
Por cierto... ¿se os ocurre alguna para "clítoris"?
Gracias por esto. Animos así de sinceros vienen siempre bien.
Con respecto al "cinco contra uno" femenino, dedicaré un post en un futuro próximo en donde diré mi opinión sobre la "nomenclatura sexual cotidiana", lo comúnmente desagradables que son muchos términos y expresiones coloquiales o técnicos en el sexo, junto con sugerencias un poco más neutras y elegantes como alternativas.
Por cierto... ¿se os ocurre alguna para "clítoris"?
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