domingo, 8 de febrero de 2009

8-2-2009: ¿Teatro erótico? Opinad...

Respondiendo a una sugerencia de una habitual de este blog (¡Dí hola a todos, Belkis!), aquí incluyo un... ¿cuento, relato, diálogo...? La estructura original era cuento, con textos descriptivos, pero me dije que sería más original y sutil presentarlo como una mini-obra de teatro, ya que la conversación es lo suficientemente rica y estructurada como para prescindir de elementos descriptivos. Además, que yo sepa, en la historia de la literatura, nunca ha salido una obra de teatro puramente erótica. Así que abro camino.

Como me ha salido un poco larga, la divido en varias partes. Ahí va. Disfrutad.


(Un salón-comedor-vestíbulo. Una puerta a la cocina. cerca de la puerta de salida. Decoración espartana, típica de solterón sin compromiso. Un tresillo y un sillón a juego, haciendo esquina alrededor de una mesilla baja. En la pared del fondo, un mueble conteniendo una televisión y un armario al lado con puertas de cristal oscuro y liso. Llaman a la puerta. De la cocina sale un hombre joven, pero de rasgos maduros, alto, fornido, moreno, con perilla algo entrecana, que le da un aspecto entre venerable y enérgico. Tras la puerta aguarda una jovencita con falda hasta encima de la rodilla, blusa de seda y peinado a la moda. Aspecto resuelto y decidido, gesto algo adusto y cara de pocos amigos. Brazos cruzados y aspecto recogido. El hombre abre la puerta)

-Hola, Elena. Pasa, pasa...

-Hola, Arturo.

-Pasa y siéntate... ¿quieres tomar algo?

-No, gracias... bueno, no, digo, sí... tráeme un vaso de agua.

-¿Un vaso de agua? ¿no quieres un refresco...? No te ofrezco alcohol, porque a pesar de que acabas de cumplir los 18, todavía es muy temprano para beber alcohol, y lo sabes, ¿verdad?

-Sí, lo sé... Tráeme un vaso de agua.

-Como quieras.

(Se va. Elena corre en silencio al mueble a verse reflejada en el cristal. Se masajea con fuerza los pechos, se estira la blusa, se arregla el carmín y el rimel, y se ahueca el pelo con tres manotazos. Se encoge de hombros un par de veces con los brazos en jarras, da dos cabezazos y dos fuertes besos al aire, y se apresura a sentarse en el sillón, apoyando sólo las posaderas. Descubre las rodillas hasta medio muslo, y prueba a cruzar las piernas. Mohín de rechazo, y las descruza, manteniéndolas juntas. Manos unidas en el regazo, y codos pegados al cuerpo. Arturo aparece con un vaso de agua sobre un plato en una mano, y un botellín de cerveza en la otra, con sendas servilletas de papel, que deja en la mesilla enfrente a Elena. Se sienta en el tresillo, repantigándose con familiaridad.)

-Bueno... ¿qué te trae por aquí? Sábado por la noche, buen tiempo... Vas muy guapa y arreglada. Deberías estar por ahí con tus amigas, dando caña a los jovencitos, que estarán locos por ti...

-No me van los jovencitos, y lo sabes.

-Sí, ya lo sé. Me lo dejaste muy claro. Pero no hay que negar la evidencia. Mírate: dieciocho años recién cumplidos, y ya eres toda una mujer... como todas las de tu edad, pero en tu caso siempre has aparentado más años de los que tienes. Ahora parece que tengas... veinticinco, o hasta treinta, si me apuras. En esto has salido a tu madre. No me extraña que todo hombre vaya detrás de ti... (Elena apura el vaso de golpe). Sí que tienes sed... ¿Quieres otro vaso de agua?

-Sí, por favor.

(Se va. Elena toma con delicadeza el botellín y duda unos momentos. Lo deja otra vez en su sitio. Aparece Arturo, que deja el vaso y se sienta).

-¿Te encuentras bien? Te veo... nerviosa.

-No, no, estoy bien.

-Bueno... ¿qué te trae por aquí?

-¿Qué te ha dicho mi madre?

-Pues... que querías verme para hablar conmigo. Por cierto, me pareció también un poco nerviosa por teléfono... En fin, no acierto a adivinar de qué quieres hablar que sea tan importante. Como no sea de chicos... (Elena da un pequeño respingo). Aaah, es eso, ¿verdad? Te gusta un chico y quieres saber cómo acercarte a él sin que se note demasiado, ¿verdad?

(Elena agacha la cara, ocultándola entre su pelo. Arturo le palmea la rodilla).

-Vamos, vamos, tranquila. Otras chicas no sé, pero tú lo tienes muy fácil: te acercas a él cuando nadie mira, y le plantas un beso en los morros... Bueno, no en los morros, sino en el cuello o en la mejilla, para no parecer una chica fácil. Y después, corre rápido hacia tus amigas, o a la vista de todo el mundo, y ya está. Así te perseguirá él. Y estaría loco si te dejara escapar. No hay más que verte. Estás preciosa... A no ser que... vengas pidiendo referencias... ¿de eso querías hablar, por eso está tu madre tan nerviosa? (Elena se levanta despacio y pasea, con la cara gacha) Si es hijo de alguien que conozca, tranquila. El tío Arturo sólo se relaciona con hombres buenos. Y si no sé quién es, también tranquila. Tú me dices el nombre, y yo preguntaré por ahí con discreción. Te aseguro que, si es un buen chico, te lo garantizará el tío Arturo... Bueno... ¿quién es?

(Elena se sienta despacio en el tresillo, al lado de Arturo, se reclina sobre él y le da un leve beso en los labios. Arturo parpadea y entrecierra los ojos mientras ella se retira, manteniéndole la mirada con algo de esfuerzo. Largo rato en silencio. Arturo pone una mano en su hombro).

-¡Chiquilla...!

-¡No soy una chiquilla! (Elena requiebra el hombro, rechazando la mano. Cierra los ojos y respira hondo) No soy una chiquilla.

-¡No, eso ya lo sé...! ¡sólo te lo decía con cariño...! Pero, Elena, Elenita, mi niña... ¿cómo puedes quererme a mí, elegirme a mí, un viejo? ¡tengo más del doble de tu edad! ¡Si te vi nacer, por el amor de Dios, si te sostenía de bebé, recién nacida, y jugaba contigo de niña, eres como una hija para mí...! Elena... mírame: dime que esto no es verdad (Pausa larga. Ambos se miran. Arturo se levanta, alisándose las perneras en los muslos con fuerza) Por Dios santo... esto es una locura, una chiquillada...

-No es una chiquillada. Tienes treinta y ocho años. No eres un viejo. Me viste nacer, ¿y qué? Jugaste conmigo de niña, ¿y qué? Hace cinco años, yo tenía trece y tú treinta y tres. En verano de aquel año, ¿te acuerdas? Yo sí, porque nunca lo olvidaré, jamás. Fuimos juntos a la playa, tú, yo, mamá, la tía Lucy, el tío Jorge, los amigos Forcén y sus hijos. Yo estaba en la arena, jugando con Fran, Elisa y Pablo. Y de repente sales tú del agua, como formando parte de ella, sin sentir los empujones de las olas... Caminas despacio y con grandes pasos hacia la toalla. Pasaste a mi lado, y me... me pareció verte por primera vez... tan grande, tan alto, tan fuerte y seguro de ti mismo. Pasaste a mi lado, y yo te miraba desde abajo, asombrada por... por aquello... Me sonreíste ¡y cómo me sonreíste! Pasaste a mi lado... y el olor a agua salada que desprendía tu piel me... me hizo volar... Te agachaste para coger la toalla, y... y recuerdo tu espalda, tus muslos, pantorrillas... el bañador pegado en el culo... Me sentí... tenía muchas ganas de tocarte, de besarte... Aquella noche, recordaba todo eso, y... y me tocaba, y tuve mi primer... mi primer orgasmo.

-Elena, por favor...

-Déjame continuar. Sé lo que vas a decir: que aquello no era más que un... una descarga de hormonas, la primera en mi vida, o algo así, y que debía olvidarlo, como tantos otros que vendrían después. Pero no es así. No fue así. Mi madre se dio cuenta al día siguiente, ¿sabes? Yo intentaba ocultarlo, pero me conoce muy bien. Sabía por lo que estaba pasando, y me acompañó en esos momentos tan... difíciles. Pero no sabía, y no se lo dije en aquel momento, en quién pensaba. No me presionó. Nuestra relación era, es lo suficientemente sólida como para saber que algún día se lo diría... El resto de la semana te rehuía, me negaba a quedarme a solas contigo, y tú me respetabas, pese a que querías jugar, sin sospechar nada. Me perseguías y yo me enfadaba cuando me agarrabas por la cintura y me levantabas.... Te diste cuenta del cambio, porque ya no reía como antes. Así que me dejaste en paz. A las dos semanas de volver a casa, ya casi te había olvidado, porque estaba con... con mi primera regla, y sólo podía pensar en aquello, en lo que significaba para mí, en las largas conversaciones con mi madre. Y de repente, oigo tu voz en casa, habías venido de visita, y todo me vino a la cabeza, todo... Te saludé y me retiré rápidamente, confundida... Mi madre empezó a sospechar. Volviste otra vez a la semana, y lo mismo... Y una tercera vez, y una cuarta, y una quinta... Cada vez que oía tu voz, ronca, profunda y... me venía el recuerdo de tu piel, del olor del mar, de tu espalda, tus piernas... Temí volverme loca, porque no se iba el recuerdo... Intentaba recordarte de pequeña, cuando me cogías y me hacías cosquillas, riéndome a gritos, pero aquello me... me... hacía desear estar más contigo.

(Continuará)

Segunda parte.

(P.D.: Si quieres que me dé vida para leer el siguiente acto, escribe un comentario diciendo qué te parece. Acepto donaciones anónimas: banco Jones Quela Drones, número de cuenta 6969-696969696-696969. Texto a poner: "Apoyo el arte expresivo del Sr. D. Arturo Fantópera". Gracias)





Comentario de: madrileña [Visitante]
¡¡¡Me gusta mucho!!!.....sigue, sigue. Eres la caña escribiendo :-P


Comentario de: gaviotalibre [Miembro]
¿Qué te puedo decir? No pares, sigue, sigue...

Me quedaré con las ganas de seguir leyendo, pero aqui estaré para la segunda parte ;)


Comentario de: paghsi [Miembro]
¿¿y la segunda parte cuando??

Me gusta lo que escribes, sigue así.



Comentario de: earco1977 [Miembro]
Me gusta... Espero la segunda parte. Es muy expresivo y visual. No es mal tema para el guión de un corto también. Un abrazo.


Comentario de: belkis [Visitante]
¡¡¡¡¡¡Cojonudo!!!!!!

Primero, saludo a tod@s los seguidores de Arturo.

Segundo: Arturo, te lo dije, tú vales para esto de los relatos. Y la ficción erótica merece ser explotada como tú sabes hacerlo, con sensibilidad.

Personalmente, me ha encantado. Porque además sé lo que es vivir en mis carnes enamorarse de alguien mayor.

Estoy impaciente, de los nervios, por ver cómo continua esto.

Felicidades, Arturo y hoy....hoy sí que te planto un beso.


Comentario de: YoSoyLaJunqui [Visitante]
Genial simplemente.

¡¡¡Escribes muy bien!!!

¡¡Me ha encantado, no lo dejes!! ¡Estoy deseando leer lo próximo!

¡Besos!


Comentario de: saaymont [Visitante]
Ohh ohhh, veo que a las mujeres les encantó, es que me parece a todas les debe haber gustado a "alguien mayor", y la curiosidad de quedar a medio del relato, es una sensación de desesperación... ¡Exitos! Muy bueno en realidad me dolia el pecho pero fisicamente y asi llegue a tu blog jeje


Comentario de: Arturo Fantópera [Miembro]
Vaya, llego del trabajo en otra ciudad, me conecto a mi blog y... ¡menuda sorpresa...!

No me esperaba este aluvión tan bueno de respuestas. Sólo puedo decir... ¡GRACIAS! Gracias a todos, de verdad: madrileña, gaviotalibre, paghsi, earco1977, belkis (por supuesto), YoSoyLaJunqi y saayamont. Gracias por pasaros por aquí y dejar vuestro comentario, apoyándome.

Intentaré no decepcionaros con mi segunda entrega. Desgraciadamente no está lista, y ahora mismo, recién vuelto de una jornada agotadora, tres días fuera y demás, cometería una estupidez al intentar escribirla... Estoy hecho polvo, mi cabeza como en duerme-vela, y no acierto apenas a pensar. Lo más probable sería que estropeara esto, en un intento de forzarlo...

Pero no os preocupéis. Sólo llegar al fin de semana, dormir, descansar, y tomármelo con tranquilidad, y seguro que el "siguiente acto" se escribirá solo.

Gracias a todos de nuevo.

Arturo.

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