Ah, por cierto, casi se me pasa: aquí tenéis la siquiente entrega de mi obra. Espero que sea la penúltima, y en la siguiente pueda concluirla, porque se está alargando demasiado, ¿no...? (a menos que me "supliquéis" lo contrario, ji, ji, ji...)
Viene de la parte anterior.
-Aaahnn... Arturooo... ¿pero qué... qué ocurre... qué haces ahora...?
(Arturo se alza y se pone en pie, obligando a Elena a hacer lo mismo, que obedece con dificultad, tambaleándose. El coge los cojines del tresillo y los extiende por el suelo)
-No podía más, la postura me provocaba dolores aquí, en el cuello (se lleva la mano a la nuca y se la masajea). Anda, túmbate aquí, ponte cómoda.
(Elena obedece, dudando. Se tumba boca arriba sobre un par de cojines y abre los muslos. Arturo se arrodilla entre ellos y se apodera de sus caderas, obligándola a girar despacio)
-No, así no. Túmbate de lado y encoge un poco las piernas... así, eso es. ¿Estás bien así? ¿estás cómoda...? Vamos a estar un ratito largo así, ¿sabes...? ¿Sí? De acuerdo entonces, ahora me pongo yo... (Arturo se recuesta sobre otros almohadones, los remueve hasta que encuentra la postura adecuada y da unas palmadas en la pierna de arriba de Elena) A ver, cielo, levanta esta pierna... (obedece y Arturo encaja su cabeza cerca de la vulva femenina, apoyándose sobre el muslo de abajo. Sonríe) Así estoy mucho mejor. Una de las cosas fundamentales en el sexo es la comodidad, ¿sabes...? (señala con la cara el tresillo desnudo) Y ahí arriba lo he olvidado, así que lamento mucho la interrupción... (Elena se lleva la mano a la boca, reprimiendo una carcajada) ¿Qué? ¿qué te da gracia?
-Esta... esta postura (ríe abiertamente). Perdona, querido, pero estás muy gracioso... tan alto, tan grande y fuerte, ¡y sólo veo tu cara ahí abajo, entre mis piernas...! El resto de tu cuerpo... ¡menuda imagen...!
(Arturo sonríe y baja la vista, fijándose detenidamente en lo que tiene delante. Mete la mano desde abajo y explora con los dedos, abre, acaricia, palpa... Elena cierra los ojos y suspira. Va subiendo el ritmo de los jadeos poco a poco. Se retuerce cada vez más. Su ceño se frunce, se muerde los labios, cabecea... Al cabo de un buen rato, Arturo se acomoda un poco mejor. Con la mano libre se afianza con fuerza, como preparándose para lo que va a venir. Casi al instante, Elena se quiebra: espasmos, gritos, mordiscos al aire, aspavientos con los brazos... Sus movimientos provocan que el cojín bajo su torso se escurra, y da en el frío suelo, cosa que no parece importarle. Arturo se afianza más aún en los muslos femeninos, y Elena da patadas al aire y sus caderas emprenden un loco vaivén, contenido por el fuerte cepo masculino, como intentando echar a Arturo de su intimidad. De repente, Elena se arquea y contiene con dificultad un largo grito, saliendo éste en sus últimos estadios. Arturo no se mueve, pero afloja la presión de sus manos. Elena se desmadeja. Un brazo encuentra casualmente el almohadón rechazado y con movimientos torpes, lo abraza y lo acaricia en su regazo, ocultando en él su cara. Arturo se retira muy despacio, sin despegar sus manos de las caderas y los glúteos. En silencio, se sienta en el suelo, con las piernas encogidas en la postura del loto, y espera mientras acaricia todo el cuerpo de Elena, que permanece encogida en torno a la almohada, con apariencia delicada y vulnerable. Mucho rato después, Elena despega la cara de la almohada y gira la cabeza. Arturo sonríe. Lo que ve es todo un poema: rasgos desencajados, ojos enrojecidos, mejillas arreboladas, labios marcados por los dientes, comisuras con rastros de saliva, maquillaje corrido por todas partes, marcas de las costuras de la funda de la almohada cruzando su frente, pelo alborotado a más no poder... Elena mira fijamente a Arturo, el cual le sostiene la mirada con dulzura, sin cesar de acariciarla y masajearla. Elena acaba sonriendo)
-¿Así es... (tose y se aclara la voz) así es como se quedan tus amantes tras comerles el c...?
(Arturo levanta un dedo con cierta solemnidad)
-Un caballero no habla jamás de detalles de pasadas compañías. Y tampoco usa expresiones chabacanas. (Se relaja y sonríe) Pero lo que sí es cierto es que, contigo, me he empleado a fondo. Y por lo visto, ha dado buenos... resultados.
(Elena se incorpora con dificultad, ayudada por Arturo. Adopta la misma postura que él, siempre abrazada al inmenso cojín. Se retira el pelo de la cara con cierta impaciencia. Mira a su alrededor, con asombro y cansancio)
-Dios bendito... ¿Esto es el sexo? ¿así es el sexo? (Arturo afirma con la cabeza repetidamente. Ella se fija en su entrepierna) Y... y tú... aún no has... ¿porqué se ha encogido...? ¿no... no quieres entrar otra vez en mí y correrte...?
(La sonrisa de Arturo se amplía, rebosando dulzura, complicidad, picardía y deseo. Alza una mano y con el dorso de los dedos, le acaricia la mejilla).
-Elena, cariño... Sí, así es el sexo. Esto es el sexo. Parte del sexo. En realidad, es muchísimo más. Y sí, yo aún no he descargado. Y sí, se me ha encogido porque el... estímulo, la acción, estaba en otra parte, y no soy supermán. Y sí, sí que quiero entrar en ti otra vez... pero sólo si tú quieres, si estás dispuesta y preparada... ¿lo estás?
(Continuará)
Va a la siguiente parte.
¿Qué decís vosotros? ¿lo está? ¿Está Elena en condiciones de recibir a Arturo otra vez y soportar su embites, su peso, su energía, teniendo en cuenta que la va a machacar y a hacer polvo? Elena, tal y como está, no cae en este último detalle, sólo muy borrosamente. Pero Arturo lo sabe muy bien... ¿debe aguantarse por el bien de Elena? ¿O bien proponéis otra alternativa? Si es así, ¿cuál? Dependiendo de vuestras respuestas, tomaré un final u otro...
Ji, ji, jiiii, ji... ¡Cómo estoy disfrutando con esto...!
-Aaahnn... Arturooo... ¿pero qué... qué ocurre... qué haces ahora...?
(Arturo se alza y se pone en pie, obligando a Elena a hacer lo mismo, que obedece con dificultad, tambaleándose. El coge los cojines del tresillo y los extiende por el suelo)
-No podía más, la postura me provocaba dolores aquí, en el cuello (se lleva la mano a la nuca y se la masajea). Anda, túmbate aquí, ponte cómoda.
(Elena obedece, dudando. Se tumba boca arriba sobre un par de cojines y abre los muslos. Arturo se arrodilla entre ellos y se apodera de sus caderas, obligándola a girar despacio)
-No, así no. Túmbate de lado y encoge un poco las piernas... así, eso es. ¿Estás bien así? ¿estás cómoda...? Vamos a estar un ratito largo así, ¿sabes...? ¿Sí? De acuerdo entonces, ahora me pongo yo... (Arturo se recuesta sobre otros almohadones, los remueve hasta que encuentra la postura adecuada y da unas palmadas en la pierna de arriba de Elena) A ver, cielo, levanta esta pierna... (obedece y Arturo encaja su cabeza cerca de la vulva femenina, apoyándose sobre el muslo de abajo. Sonríe) Así estoy mucho mejor. Una de las cosas fundamentales en el sexo es la comodidad, ¿sabes...? (señala con la cara el tresillo desnudo) Y ahí arriba lo he olvidado, así que lamento mucho la interrupción... (Elena se lleva la mano a la boca, reprimiendo una carcajada) ¿Qué? ¿qué te da gracia?
-Esta... esta postura (ríe abiertamente). Perdona, querido, pero estás muy gracioso... tan alto, tan grande y fuerte, ¡y sólo veo tu cara ahí abajo, entre mis piernas...! El resto de tu cuerpo... ¡menuda imagen...!
(Arturo sonríe y baja la vista, fijándose detenidamente en lo que tiene delante. Mete la mano desde abajo y explora con los dedos, abre, acaricia, palpa... Elena cierra los ojos y suspira. Va subiendo el ritmo de los jadeos poco a poco. Se retuerce cada vez más. Su ceño se frunce, se muerde los labios, cabecea... Al cabo de un buen rato, Arturo se acomoda un poco mejor. Con la mano libre se afianza con fuerza, como preparándose para lo que va a venir. Casi al instante, Elena se quiebra: espasmos, gritos, mordiscos al aire, aspavientos con los brazos... Sus movimientos provocan que el cojín bajo su torso se escurra, y da en el frío suelo, cosa que no parece importarle. Arturo se afianza más aún en los muslos femeninos, y Elena da patadas al aire y sus caderas emprenden un loco vaivén, contenido por el fuerte cepo masculino, como intentando echar a Arturo de su intimidad. De repente, Elena se arquea y contiene con dificultad un largo grito, saliendo éste en sus últimos estadios. Arturo no se mueve, pero afloja la presión de sus manos. Elena se desmadeja. Un brazo encuentra casualmente el almohadón rechazado y con movimientos torpes, lo abraza y lo acaricia en su regazo, ocultando en él su cara. Arturo se retira muy despacio, sin despegar sus manos de las caderas y los glúteos. En silencio, se sienta en el suelo, con las piernas encogidas en la postura del loto, y espera mientras acaricia todo el cuerpo de Elena, que permanece encogida en torno a la almohada, con apariencia delicada y vulnerable. Mucho rato después, Elena despega la cara de la almohada y gira la cabeza. Arturo sonríe. Lo que ve es todo un poema: rasgos desencajados, ojos enrojecidos, mejillas arreboladas, labios marcados por los dientes, comisuras con rastros de saliva, maquillaje corrido por todas partes, marcas de las costuras de la funda de la almohada cruzando su frente, pelo alborotado a más no poder... Elena mira fijamente a Arturo, el cual le sostiene la mirada con dulzura, sin cesar de acariciarla y masajearla. Elena acaba sonriendo)
-¿Así es... (tose y se aclara la voz) así es como se quedan tus amantes tras comerles el c...?
(Arturo levanta un dedo con cierta solemnidad)
-Un caballero no habla jamás de detalles de pasadas compañías. Y tampoco usa expresiones chabacanas. (Se relaja y sonríe) Pero lo que sí es cierto es que, contigo, me he empleado a fondo. Y por lo visto, ha dado buenos... resultados.
(Elena se incorpora con dificultad, ayudada por Arturo. Adopta la misma postura que él, siempre abrazada al inmenso cojín. Se retira el pelo de la cara con cierta impaciencia. Mira a su alrededor, con asombro y cansancio)
-Dios bendito... ¿Esto es el sexo? ¿así es el sexo? (Arturo afirma con la cabeza repetidamente. Ella se fija en su entrepierna) Y... y tú... aún no has... ¿porqué se ha encogido...? ¿no... no quieres entrar otra vez en mí y correrte...?
(La sonrisa de Arturo se amplía, rebosando dulzura, complicidad, picardía y deseo. Alza una mano y con el dorso de los dedos, le acaricia la mejilla).
-Elena, cariño... Sí, así es el sexo. Esto es el sexo. Parte del sexo. En realidad, es muchísimo más. Y sí, yo aún no he descargado. Y sí, se me ha encogido porque el... estímulo, la acción, estaba en otra parte, y no soy supermán. Y sí, sí que quiero entrar en ti otra vez... pero sólo si tú quieres, si estás dispuesta y preparada... ¿lo estás?
(Continuará)
Va a la siguiente parte.
¿Qué decís vosotros? ¿lo está? ¿Está Elena en condiciones de recibir a Arturo otra vez y soportar su embites, su peso, su energía, teniendo en cuenta que la va a machacar y a hacer polvo? Elena, tal y como está, no cae en este último detalle, sólo muy borrosamente. Pero Arturo lo sabe muy bien... ¿debe aguantarse por el bien de Elena? ¿O bien proponéis otra alternativa? Si es así, ¿cuál? Dependiendo de vuestras respuestas, tomaré un final u otro...
Ji, ji, jiiii, ji... ¡Cómo estoy disfrutando con esto...!
Comentario de: gaviotalibre [Miembro]
Arturo, Arturo...
¿Será posible que siempre me dejes con ganas de (leer) más?
Como romántica impedernida que soy, espero que Arturo siga pero después de una pausa en la que consiga llevar a Elena a las nubes del "no sexo" (un abrazo, un beso, un masaje,...). Tampoco hace falta que tarde mucho en ello...
¡Y que la primera vez de Elena sean dos o tres veces seguidas!
Un besazo.
¿Será posible que siempre me dejes con ganas de (leer) más?
Como romántica impedernida que soy, espero que Arturo siga pero después de una pausa en la que consiga llevar a Elena a las nubes del "no sexo" (un abrazo, un beso, un masaje,...). Tampoco hace falta que tarde mucho en ello...
¡Y que la primera vez de Elena sean dos o tres veces seguidas!
Un besazo.
Comentario de: mirola [Visitante]
Bueno Arturo, he de confesar que ni siquiera he leído el post. He entrado alguna vez y, por supuesto, leído, pero al no poder dejar comentarios, era ciertamente más difícil que hoy, pues abandoné. Ahora te acabo de leer en el blog de María y he vuelto. Sí, ahora sí puedo dejarlos. Bueno, pues que sepas que desde hoy mismo, ahora no, desde esta tarde, tendrás a una lectora más.
Comentario de: mirolaestrella [Visitante]
Ya he leído, claro que mi percepción está algo coja, pues la primera parte no lo he hecho. No sé el ritmo que han llevado antes. Opino lo mismo que la anterior comentarista. Ternura, grandes dosis de ternura y luego lo propuesto. Sin prisa y con dulzura.
Comentario de: Esttivalia [Visitante]
A ver, Arturo, no seas malvado, deja que Elena descanse un poco y se recupere. Si el chico se lanza ahora a un ataque furioso lo más probable es que la pobrecita no pueda disfrutar de tanta pasión y es una lástima.
(Y el relato no se está alargando demasiado, en el sexo las prisas por terminar no son buenas jajajajajaa)
Un beso.
(Y el relato no se está alargando demasiado, en el sexo las prisas por terminar no son buenas jajajajajaa)
Un beso.
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Gaviotalibre, sí, quiero dejarte (a ti y a todos los demás lectores) con ganas de leer más.
Y me has dado una muy buena idea con tu sugerencia tras la pausa. Has dado en el clavo. Yo tenía serias dudas acerca de cómo continuar. Pero ha bastado tu romanticismo expuesto aquí para que me ilumines el camino.
"¿Que la primera vez de Elena sean dos o tres veces seguidas?" Mi "primera vez" no fue sólo "una vez", fueron varias, de hecho un fin de semana entero, dos días y tres noches. De hecho, en este sentido soy un privilegiado. Claro que también he sabido esperar... Algún día contaré cómo fue.
Un besote para ti.
Y me has dado una muy buena idea con tu sugerencia tras la pausa. Has dado en el clavo. Yo tenía serias dudas acerca de cómo continuar. Pero ha bastado tu romanticismo expuesto aquí para que me ilumines el camino.
"¿Que la primera vez de Elena sean dos o tres veces seguidas?" Mi "primera vez" no fue sólo "una vez", fueron varias, de hecho un fin de semana entero, dos días y tres noches. De hecho, en este sentido soy un privilegiado. Claro que también he sabido esperar... Algún día contaré cómo fue.
Un besote para ti.
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Bienvenida, Mirola. Gracias por tu paciencia para superar el engorroso trámite para dejar un comentario aquí. Espero no decepcionarte.
¿Quién es María?
¿Quién es María?
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Mirola, no sé si te has dado cuenta, pero la anterior no es la "primera parte". De hecho ésta es la quinta. Y tengo previsto terminarla en la sexta.
Si te ha gustado esta parte y quieres "no cojear", tendrás que ir desde la primera... Los demás te pueden decir si merece la pena o no... Yo, personalmente, creo que sí. Pero no por ser el autor ni el dueño del blog, sino porque me ha quedado bastante bien, redondo y con "imprevistos" y declaraciones que no se "ven todos los días"... Además, puedes incluir en tu lectura los comentarios que ha ido dejando la gente, porque algunas cosas que he escrito han sido "sugeridas".
¿Ternura y dulzura...? Por supuesto. A raudales. Desde el principio. Y también madurez, compañerismo, complicidad, apoyo, deseo, placer...
Un saludo.
Si te ha gustado esta parte y quieres "no cojear", tendrás que ir desde la primera... Los demás te pueden decir si merece la pena o no... Yo, personalmente, creo que sí. Pero no por ser el autor ni el dueño del blog, sino porque me ha quedado bastante bien, redondo y con "imprevistos" y declaraciones que no se "ven todos los días"... Además, puedes incluir en tu lectura los comentarios que ha ido dejando la gente, porque algunas cosas que he escrito han sido "sugeridas".
¿Ternura y dulzura...? Por supuesto. A raudales. Desde el principio. Y también madurez, compañerismo, complicidad, apoyo, deseo, placer...
Un saludo.
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Esttivalia, en el sexo es raro que no haya una pizca de malicia, picaresca e ironía, como base de la alegre complicidad que toda pareja consolidada debería tener.
Pero tranquila, ji, ji, ji... Arturo es "malvado", sí, pero Elena se ha "instalado" en el centro de su corazón y tendrá con ella toda la paciencia del mundo...
Y gracias por tu certera observación: el sexo no deberían ser "prisas", así que mi obrita está hasta ahora en su justa medida.
Dos besos para ti.
Arturo.
Pero tranquila, ji, ji, ji... Arturo es "malvado", sí, pero Elena se ha "instalado" en el centro de su corazón y tendrá con ella toda la paciencia del mundo...
Y gracias por tu certera observación: el sexo no deberían ser "prisas", así que mi obrita está hasta ahora en su justa medida.
Dos besos para ti.
Arturo.
Comentario de: madrileña [Visitante]
¡¡¡UFF!!! No sólo tengo ganas de seguir leyendo, sino que madre mía como me excita su lectura...
Yo creo que Elena está ansiosa por tenerlo otra vez dentro, desde luego no es plan de que él llegue y ala a lo bestia, pero tampoco que se tire mucho rato con preliminares...¡¡al menos es como a mí me gustaría!!...claro que yo no me abrazaría al cojín, jajaja...
¡¡¡Eres la caña!!!
Yo creo que Elena está ansiosa por tenerlo otra vez dentro, desde luego no es plan de que él llegue y ala a lo bestia, pero tampoco que se tire mucho rato con preliminares...¡¡al menos es como a mí me gustaría!!...claro que yo no me abrazaría al cojín, jajaja...
¡¡¡Eres la caña!!!
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Gracias, Madrileña.
He hecho que Elena se abrace al cojín porque, aunque su forma de comportarse y su juicio sean de una mujer madura, aún quedan rescoldos encendidos de su niñez. Y se abraza a algo que pueda controlar en esos momentos tan intensos, como una niña a su muñeca. Es un acto simbólico que se me ha ocurrido para completar su entrada definitiva en la madurez física y mental. Ahora toca dejar de abrazar a algo inanimado para... Bueno, ya lo leerás en la siguiente entrega.
De todos modos, has tocado una fibra sensible en mí: cómo te excita su lectura... Eres la primera en confesarlo, ji, ji, ji...
Como premio, te doy a elegir el argumento de mi próximo relato; estoy seguro de salir con bien de cualquier cosa que me propongas: algo que te gustaría leer, pero que no has tenido ocasión, o bien un sueño erótico tuyo, o bien una anécdota cotidiana e inocente, a partir de la cual surgen los vapores de una atrevida fantasía... Cualquier cosa que te gustaría leer, desarrollada desde el punto de vista de un hombre.
Un beso.
Arturo.
He hecho que Elena se abrace al cojín porque, aunque su forma de comportarse y su juicio sean de una mujer madura, aún quedan rescoldos encendidos de su niñez. Y se abraza a algo que pueda controlar en esos momentos tan intensos, como una niña a su muñeca. Es un acto simbólico que se me ha ocurrido para completar su entrada definitiva en la madurez física y mental. Ahora toca dejar de abrazar a algo inanimado para... Bueno, ya lo leerás en la siguiente entrega.
De todos modos, has tocado una fibra sensible en mí: cómo te excita su lectura... Eres la primera en confesarlo, ji, ji, ji...
Como premio, te doy a elegir el argumento de mi próximo relato; estoy seguro de salir con bien de cualquier cosa que me propongas: algo que te gustaría leer, pero que no has tenido ocasión, o bien un sueño erótico tuyo, o bien una anécdota cotidiana e inocente, a partir de la cual surgen los vapores de una atrevida fantasía... Cualquier cosa que te gustaría leer, desarrollada desde el punto de vista de un hombre.
Un beso.
Arturo.
Comentario de: belkis [Visitante]
Por llegar tarde, me he quedado sin premio, jajaja
Yo estoy con la mayoría; y no sólo por estarlo, si no guiándome por mi propio criterio y experiencia, creo que Elena debería tomarse un respiro. Arturo está deseando poseerla ya completamente, y descargarse él, pobre. Pero él es un hombre, maduro, experto y sabe controlar esa situación. Y sabe además que está con una joven, con una virgen.
Debería haber un ratito de relax, de caricias, de palabras al oído, de besos suaves....quizás eso llevaría al amor, y a lo mejor esta historia sólo era de sexo. Pero en cualquier caso, creo que estas otras actitudes son necesarias.
Y luego, por supuesto a seguir, a descargarse juntos, ambos.
A mí no se me está haciendo larga tu historia. Al contrario, me apena que finalice. Aunque desde hace escasos minutos, y sabiendo que te lanzarás a redactar algún otro relato erótico, pues ya me da menos pena y tengo ganas de conocer la nueva historia.
Te felicito, Arturo. Un saludo.
Yo estoy con la mayoría; y no sólo por estarlo, si no guiándome por mi propio criterio y experiencia, creo que Elena debería tomarse un respiro. Arturo está deseando poseerla ya completamente, y descargarse él, pobre. Pero él es un hombre, maduro, experto y sabe controlar esa situación. Y sabe además que está con una joven, con una virgen.
Debería haber un ratito de relax, de caricias, de palabras al oído, de besos suaves....quizás eso llevaría al amor, y a lo mejor esta historia sólo era de sexo. Pero en cualquier caso, creo que estas otras actitudes son necesarias.
Y luego, por supuesto a seguir, a descargarse juntos, ambos.
A mí no se me está haciendo larga tu historia. Al contrario, me apena que finalice. Aunque desde hace escasos minutos, y sabiendo que te lanzarás a redactar algún otro relato erótico, pues ya me da menos pena y tengo ganas de conocer la nueva historia.
Te felicito, Arturo. Un saludo.
Comentario de: madrileña [Visitante]
¡¡¡Guau!!!.......jeje......si ejque no hay nada como la sinceridad ;-P
Pues a mi me excita enormemente que un hombre recorra todos los poros de mi cuerpo, me toque el pecho, me acaricie todo mi cuerpo, me lama los pezones, el cuello, y así se excite a la vez que yo hasta llegar al climax. ¡¡UFF!!
Espero haberte dado un buen argumento.
Besines
Pues a mi me excita enormemente que un hombre recorra todos los poros de mi cuerpo, me toque el pecho, me acaricie todo mi cuerpo, me lama los pezones, el cuello, y así se excite a la vez que yo hasta llegar al climax. ¡¡UFF!!
Espero haberte dado un buen argumento.
Besines
Comentario de: mirola [Visitante]
Bueno, perdona mi lapsus, leeré, claro que si. María es mujer de gris. Ya te dejaré comentarios según vaya leyendo.
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Madrileña, intentaré complacerte en la medida en que mis limitados y humildes medios puedan...
No obstante, me has dado un deseo tuyo que detallar. Pero no me has dado un... "marco" donde desarrollarlo, un protagonista, un paisaje, un motivo...
Así que me tomaré la "libertad creativa" de cruzar tu deseo con el de alguien, no me acuerdo quién, a quien le gustaría leer la "parcela" erótica de un hombre lobo, el no va más de lo varonil.
A menos que me sugieras otro personaje, empezaré a cultivar un argumento con estas dos semillas, y retornaré dentro de un tiempo, a ver qué sale de mi loca cabeza.
Un saludo.
Arturo.
No obstante, me has dado un deseo tuyo que detallar. Pero no me has dado un... "marco" donde desarrollarlo, un protagonista, un paisaje, un motivo...
Así que me tomaré la "libertad creativa" de cruzar tu deseo con el de alguien, no me acuerdo quién, a quien le gustaría leer la "parcela" erótica de un hombre lobo, el no va más de lo varonil.
A menos que me sugieras otro personaje, empezaré a cultivar un argumento con estas dos semillas, y retornaré dentro de un tiempo, a ver qué sale de mi loca cabeza.
Un saludo.
Arturo.
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Belkis, das en la diana, como siempre.
No digo más, porque chafaré la siguiente parte.
Muchas gracias por tu apoyo a la duración de la historia.
Y no te preocupes, mientras servidor esté por aquí, tendrás más historias que disfrutar.
Ahora bien... ¿alguna será real, o serán todas fantasías?
Pues sí, alguna será real, pero como caballero que soy, no diré cuál, ji, ji, ji...
De todos modos, y por mucho que lo intente, nunca me saldrá el estilo que tú usas: unos pocos trazos gruesos, brevedad, espontaneidad y resolución. Tengo que abreviar mucho, quitando detalles que pueden añadir profundidad y texturas, pero alargan mucho y lastran mucho la lectura...
Un saludo.
Arturo.
No digo más, porque chafaré la siguiente parte.
Muchas gracias por tu apoyo a la duración de la historia.
Y no te preocupes, mientras servidor esté por aquí, tendrás más historias que disfrutar.
Ahora bien... ¿alguna será real, o serán todas fantasías?
Pues sí, alguna será real, pero como caballero que soy, no diré cuál, ji, ji, ji...
De todos modos, y por mucho que lo intente, nunca me saldrá el estilo que tú usas: unos pocos trazos gruesos, brevedad, espontaneidad y resolución. Tengo que abreviar mucho, quitando detalles que pueden añadir profundidad y texturas, pero alargan mucho y lastran mucho la lectura...
Un saludo.
Arturo.
Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Pues te lo agradecería, Mirola. Y además, ten por seguro que te responderé con la cortesía y diligencia que te mereces, como hago con todos los demás participantes.
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