Hoy me apetece mucho realizar un ejercicio totalmente pasivo de contemplación que, en mis tiempos de escolar, solía escribir de muy mala gana.
Seleccionar una fotografía cualquiera de las miles que pululan por la red, basándose en unos criterios determinados, mezcla de necesidad, ilusión, percepción, curiosidad... y capturar los ecos que despiertan dicha fotografía en mí.
Seleccionar una fotografía cualquiera de las miles que pululan por la red, basándose en unos criterios determinados, mezcla de necesidad, ilusión, percepción, curiosidad... y capturar los ecos que despiertan dicha fotografía en mí.
Lógicamente, es una mujer desnuda. Pero... la pose, lo que me transmite, su belleza, la luz... ahí voy.
Lo primero que entra por los ojos es su sensualidad, concentrada en su bonito trasero; su llamada al eros, la sugerencia que invita a desplazarse por el resto de la galería y a guardarla como ejemplar más de una colección interminable de galerías de desnudos femeninos.
Pero... fijándome más detenidamente y sin prisas, dejando que el eros pase con toda su frenética fuerza de varón siempre insatisfecho, queda una grácil armonía que puede frenar dicha sensación arrolladora:
Cómo se posa en la pared, agachando la cara. Como si esperara la inminente embestida, pero convencida de que algo en el amante le frenará, y la tomará con delicadeza.
También es un amago de abrazo a la pared, tras la cual aguarda el amante... en inminente llegada tras mucho tiempo ausente, o en reciente despedida tras un intenso encuentro.
Las manos. Proporcionadas, frágiles, con dorsos finos y dedos limpios. Extendidas en la pared, rozándola apenas con movimientos lentos, pero algo recogidas; listas para ser aplastadas con fuerza contra la pared por las manos del amante, cuyos dedos se alternarán con los suyos.
El pelo. Bonito, lacio, al natural, con una cola de caballo cuyas puntas invitan a juguetear con ellas y a peinarla una y otra vez con los dedos. Y también lista para ser tomada de raíz por una mano urgente y ser manipulada a voluntad por el varón, que puede obligar a la ninfa a arrodillarse y a practicarle una violenta mamada, un beso del alma, otra vez abajo, otro ruidoso beso de tornillo, otra vez abajo... Todo con una sola mano.
Y también puede explorar bajo la raíz de la coleta, haciendo cosquillas en la nuca, rebuscando con la punta de los dedos en esa pelusilla frágil y cálida...
Dan ganas de pasar los dedos por el perfil de las caderas, los glúteos, los brazos, mientras ella permanece quieta y receptiva, tardando nada en cerrar los ojos...
Dan ganas de pasar los labios por los omóplatos encogidos, subiendo hacia arriba, y luego hacia abajo, recorriendo la portentosa espalda...
Las finas y cuidadas cejas sobre unos ojos agachados sugieren elegancia, intimidad y deseo contenido y expectante.
Los labios, sin sonreír, sí, pero dulces, presentes y ocultos como los ojos; gesto típico de mujer, una especie de abanico sugerente y tímido...
Un desnudo ejemplar, sí señor. Por no tener, no tiene ni pendientes, sin perder por ello una pizca de feminidad bien conservada, atractiva y expresada.
Comentario de: BELKIS-NIU [Miembro]
Increíble descripción de esta imagen y de las sensaciones que te provoca.
Pero....voy a poner una pequeña nota discordante. Y que conste que no es por envidia: a mí me encantaría tener un cuerpo así y que alguien me viese como tú la ves. Más bien es una corrección: uno, dices "el pelo al natural". Pues podría ser, pero creo que es bastante evidente que esta chica lleva mechas, o sea el pelo teñido, o sea como muchas de nosotras,....pero eso es suficiente para que no sea un pelo natural.
Y el trasero muy bonito, la verdad....lástima que no esté de acorde con sus pechos, excesivamente pequeños para un trasero así, e incluso para otros traseros.
Espero que esto no influya en tu fantasía, supongo que sigue siendo una imagen que invita a miles de sensaciones.
Un besote.
Pero....voy a poner una pequeña nota discordante. Y que conste que no es por envidia: a mí me encantaría tener un cuerpo así y que alguien me viese como tú la ves. Más bien es una corrección: uno, dices "el pelo al natural". Pues podría ser, pero creo que es bastante evidente que esta chica lleva mechas, o sea el pelo teñido, o sea como muchas de nosotras,....pero eso es suficiente para que no sea un pelo natural.
Y el trasero muy bonito, la verdad....lástima que no esté de acorde con sus pechos, excesivamente pequeños para un trasero así, e incluso para otros traseros.
Espero que esto no influya en tu fantasía, supongo que sigue siendo una imagen que invita a miles de sensaciones.
Un besote.

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