miércoles, 31 de diciembre de 2008

31-12-2008: Posturas de modelos X.

Se me ocurrió hace tiempo un divertido post acerca de las posturas que toman las modelos de desnudos en las sesiones de fotos. Algo así como un kamasutra de la fotogenia. Veamos.

Postura de la araña: donde la chica está sentada y con las piernas abiertas, exhibiendo la vulva, el ombligo y la cara interior de los muslos, pero no los glúteos. Las piernas suelen estar encogidas. La llamo “de la araña” porque, en muchas fotos de grandes arañas de sus frentes, sus patas delanteras están listas para proteger los ojos y la boca de un posible ataque del fotógrafo. Idéntica posición que adoptan las piernas de la modelo. Además, lo que “protegen” ellas también es muy sensible. Admite muchas variantes, dependiendo de la posición de ambas piernas: extendidas hacia ambos lados (normalmente en medio de un tresillo), hacia adelante, y alzadas. La asimetría de ambas también se contempla.

Postura de la yegua: a cuatro patas, con la espalda hundida, los pechos colgando entre los brazos y la cabeza ladeada para mirar hacia atrás, con la crin (perdón, la melena) en el lado opuesto del cuello. Muy excitante a mis ojos. Además suele ser una de las posturas en donde sale el cuerpo entero… con cierta extensión.

Postura de la colina: la modelo está tumbada de lado sobre una superficie dura. La cadera, entonces, forma una silueta de lo más tentadora, una colina muy pronunciada. Dependiendo de si la fotografía está tomada a espaldas o de frente, se puede pluralizar: de las colinas.

Postura de las dunas: no confundir con la anterior. La mujer está tumbada boca abajo, apoyada sobre los codos y pronunciando adrede la curva lumbar. Ni el camello más bravo podría trepar por semejante ladera… más bien se quedaría dudando ahí abajo, ya que en lo alto de la vertiente opuesta aguarda una hermosa cabellera al lado de un curioso fenómeno atmosférico: sol y luna a la vez. La luna está creciente, horizontal, y sólo se ve una comisura; la otra, dependiendo de la flexibilidad del cuello, se puede llegar a vislumbrar… Y encima de ella, el sol está brillando de reojo con picardía. En un raro fenómeno de espejismo, ¡a veces hay dos!

Postura de Cleopatra: la modelo está tumbada de lado, con las piernas encogidas y el fotógrafo tomando la vista desde más allá de sus pies, saliendo sólo la parte inferior de los glúteos, la vulva cerrada, la cabeza sobre la cadera, y a veces los pies. Hay una variante que es una mano por detrás abriendo un poco el sexo. La llamo de Cleopatra porque, a pesar de su fuerte erotismo y seducción, desprende un aire de desprecio y frialdad hacia el hombre al que se ofrece así, por “razones de estado”, resguardando sus pechos y su intimidad en la medida de lo posible para aquél que lo merezca.

Postura del gato mecánico: la chica está tumbada de lado con una pierna en alto. Dicha pierna parece la palanca de un gato hidráulico manual. No es muy de mi agrado, pero si el fotógrafo la incluye, bueno, no voy a rechazar un dulce…

Relacionado con la anterior, postura del doble triángulo: tumbada de lado, con las piernas abiertas y los pies juntos. Cómoda y duradera, pero no hay misterio ni elegancia.

Postura del arco de triunfo: de pie, sobre zapatos de tacón de aguja, o de puntillas sin ellos, y con las piernas abiertas. Admite muchas variantes: los brazos en jarras o caídos; de cintura para arriba puede cubrir los 180º frontales de que dispone, además de cierto juego lateral. Puede llegar a abrazarse a una de las columnas… perdón, a una de sus piernas.

Postura de la columna salomónica: lo bueno que tiene la arquitectura es que se pueden tomar referencias cultas y sonar a snob. La modelo está de pie, piernas juntas con leve asimetría, con las rodillas algo flexionadas, trasero en pompa y brazos levantados y amorosamente revueltos con la melena. La mencionada asimetría de las piernas propicia el realce de las caderas en un juego asombroso. Todas las tomas que se hagan son alucinantes, sean desde el punto de vista que sean. Normalmente está con los ojos cerrados y la boca entreabierta, o si está con los ojos abiertos, suele sonreír con picardía (esto último me lo acabo de inventar, pero creo que es verdad… uno no está con el corazón de piedra analizando estos detalles para incluirlos en un libro de texto).

Postura del cuadrado: es una de las que menos me gustan, bastante denigrante y forzada. Apoyada sobre una rodilla, y la otra pierna forma un cuadrado con el suelo o la cama. El fotógrafo se sitúa de tal manera que su cabeza y sus pechos salen dentro de ese cuadrado. También podría llamarse “del perro meando”, o “del cuadro en 3-D”

Postura de la tapia vieja: una tapia que está a punto de caer hay que sujetarla mientras la apuntalan, ¿no…? Chiste malo. También recibe el nombre de postura del puntal, por la misma razón. La modelo está apoyada contra una pared. Admite muchas variantes:

“Urgente”: cara a la pared, piernas una adelantada a la otra. Esta a su vez tiene dos subtipos: apoyada en la pared sólo con las manos (o postura “del arresto”, es la que toma el que va a ser esposado por la policía), o con los brazos y los codos. Tiene una ventaja (enorme, bajo mi punto de vista), y es que además de ofrecer un glorioso panorama de sus nalgas, la modelo puede seducir con la mirada, ocultando el resto de su cara con el hombro, algo astutamente femenino y provocador.

“No urgente”, “descansada”, o “tómate el tiempo que quieras”: de espaldas, cómodamente recostada contra la pared. Admite también dos variantes, por aquello de la asimetría: con un pie en el suelo, y el otro recogido y apoyado contra la pared.

Y las que me dejo: postura de la Venus de Boticcelli (muy difícil de conseguir), de la ingravidez, del salto de altura, de la oficinista...

No sé si coincidirá con la jerga de los fotógrafos que se dedican a esto, pero, bueno, me lo he pasado pipa escribiéndolo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario