sábado, 24 de enero de 2009

24-1-2009: Odio Playboy.

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Odio Playboy. Odio sus modelos de pechos hinchados como globos a punto de estallar (da dentera el imaginarse un alfiler acercándose a ellos... brrr). Odio sus sonrisas artificiales y forzadas, de niñata-bien. Odio los ambientes lujosos en los que se desarrollan las sesiones fotográficas, ostentando un nivel al alcance de muy pocos. Odio las luces casi estroboscópicas que amarillean todo lo que sale en la foto. De tanto realzar las zonas estratégicas de sus modelos, éstas aparecen irreales y lejanas. Odio las poses que toman, que, de tan limitadas por considerarlas "de buen gusto", son repetitivas a más no poder. No muestran la vulva en nombre de no sé qué razones de "buen gusto". Como si enseñar esos pechos antinaturales y retocar salvajemente las fotos no lo fuera. Odio el "halo" tan exagerado que hacen tomar a las rubias, en sus fotos de sólo rostro. Como si una cara bonita bastara. Y si para ellos y todos sus seguidores es así, entonces es lamentable. Afortunadamente, ni siquiera se me ocurre acercarme a esa legión de "portadores de testosterona castrada". Odio el símbolo de conejo con pajarita y todo lo que conlleva detrás. Odio que manipulen y deformen de esa manera el erotismo social masculino, influenciando hacia unos cánones de belleza física que muchas mujeres no pueden soñar en alcanzar.

Algo me chirria en esta revista. Puede que sea una especie de "catálogo" para multimillonarios que la consideran el no va más de la gente común a la que no tienen acceso, pero que ellos no sólo se pueden permitir, sino que presumen de forma casi obscena. Cogen a las modelos, les sueltan un pastón, satisfacen todos sus caprichos, coches, joyas, abrigos de pieles, chalés, viajes a lugares paradisíacos..., las vuelven más tontas aún, sin importarles si lo que disfrutan lo han ganado "honradamente" o están abriéndose de piernas y boca a un especulador financiero, a un empresario explotador, a un banquero que lleva a la ruina a regiones situadas en las antípodas, a un narcotraficante, a un médico de "milagros estéticos"...

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Tal vez sea envidia. Tal vez, si yo fuera uno de esos millonarios, ni se me ocurriría pensar en que estoy tratando a esas chicas como carne al peso. Pero me da lástima que muchas chicas caigan en sus manos, y éstas lo deseen además, como si fuera ése el único objetivo de sus vidas: casarse con un millonario que les resuelva la vida sin ningún otro mérito. Me da coraje la cobertura social que tienen, la propaganda, el "estilismo" del que hacen gala...

Y también me da rabia que una mujer con la cabeza sobre los hombros y todo lo demás en su sitio, inteligente, culta, refinada, que le sobra estilo, belleza y presencia por todas partes, se rebaje a ser tratada así en una revista como ésta... Por simple estadística, de las cientos y cientos de modelos que han pasado por sus páginas, alguna hay que merece muy mucho la pena, y, madre, cómo la merece. Por eso sigo aceptando de buen grado los continuos montajes de diapositivas "*.pps" que me envían mis contactos a mi e-mail. La inmensa mayoría las borro sin ningún resquemor, pero hay alguna cada cien fotos que me provoca un vuelco en el corazón... Y es que, las expectativas son tan bajas...

Playmate

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