domingo, 25 de enero de 2009

25-1-2009: Metáforas (2).


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Sigo con las sugerencias acerca de cómo nombrar caricias habituales en el sexo.

He definido el beso a secas, del alma, rojo, negro y rosa. Aún quedan varios, paso a ellos.

Ventosa: se aplica la boca en una zona del cuerpo amado y se succiona con fuerza, mordisqueando o jugando con la lengua lo que entra en ella. Gusta mucho a los niños; Freud diría que este beso son reminiscencias del mamar. Entre amantes también es muy placentero. Sólo en zonas poco sensibles, carnosas y robustas: espalda, glúteos, caras exteriores de los muslos, pantorrillas, brazos y hombros. Suele dejar huella si la zona es sensible, como el cuello, pero normalmente se suele contener la fuerza de succión, llamándose entonces “chupón”. Es lo más próximo a la expresiones “te voy a devorar viva”, “tengo hambre de ti”; también suele ser preludio de un intenso combate a mordiscos entre amantes.

Beso profundo: se toma la mano o el pie de la pareja, se aísla un dedo y se mete en la boca, sacándolo despacio. La fuerza de succión puede variar: desde una húmeda y tierna caricia en torno al dedo, hasta la ventosa anteriormente definida. Puede darse de mujer a hombre y viceversa. Hay quien podría opinar que el “beso profundo” de mujer a hombre en su falo es una mamada, pero una característica de este beso es que suele limitarse a sólo dos o tres aplicaciones como mucho en la zona receptora. Y muy lentas. Además un beso profundo con “fuerza ventosa” en el falo puede ser doloroso… y hasta peligroso.

Beso mariposa: muy muy delicado y con larga fase preparatoria. Se exige mucha confianza mutua y control de movimientos involuntarios. Se aproxima despacio el ojo a un sitio sensible (por ejemplo, la mejilla o el dorso de la mano) y se cierra y se abre repetidamente, haciendo que las pestañas causen cosquillas. Se suele dar entre las niñas que acceden a dichos juegos tan llenos de ternura.

Beso incoloro (¡hola, Belkis! Esto me lo acabo de inventar en tu honor): Se toma el pecho de la mujer y se encaja la aréola y el pezón en el hueco formado por el puente de la nariz y la mejilla, restregándose ahí con calidez. Ambas zonas tienen sensibilidades y temperaturas equiparables. Se puede incluir aquí el beso mariposa, pero la inflamación de la zona receptora impedirá la sensación de cosquilleo. No obstante, si la mujer tiene los ojos abiertos y se percata de este detalle, creo que será invadida por una amorosa e intensa ola de calor líquido y espeso… Aplicar, por lo tanto, en sesiones amatorias largas y sin fin.

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Otro significado del “beso rojo” es el que propina la mujer con sus labios inferiores, restregándolos contra la piel del amante. Debido a lo escondidos que tiene dichos labios, éste debería estar tumbado, preferiblemente boca arriba, y así la mujer, a su ritmo y descanso, va recorriendo su cuerpo con la vulva, hasta que queda al alcance de su boca, pasando al “beso rojo” propiamente dicho. Creo que es muy placentero para ellas el montar sobre un muslo de la pareja y “amuslarlo” (abrazar con los muslos) con fuerza. Creo también que es un acto muy típico entre lesbianas: sentadas ambas sobre sus pies, introducen una rodilla entre los muslos de la otra y así permiten “amuslarse”, abrazarse y “apecharse” (encajar los pechos entre sí) a la vez, estando bien apretadas la una a la otra, sin absolutamente nada de por medio. Esta última postura es algo incómoda y difícil de realizar entre un hombre y una mujer, debido al “obstáculo” que presenta la entrepierna hinchada del primero… o de los varones, caso de que sean dos gays.

Beso iris: boca a ojo (con los párpados cerrados). También delicado y estimulante. Lo llamo así por los colores sinestésicos que se perciben en el ojo cuando se aplica presión en él.

Espero que hayáis disfrutado con esta segunda sección de “metáforas”, centrada en el beso… Creo que no me dejo ninguno sin definir. Si tenéis alguna sugerencia, será bienvenida su aportación (así como también qué os ha parecido).

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