
Oye, tú, hijo de la grandísima puta. No, no mires atrás, te hablo a ti, cabronazo. A ti, sí, que abusas de tu mujer. Como te vea por la calle dándole siquiera un empujón, ten por seguro que correré hacia ti a darte un hostión que te vas a cagar. Por muy grande y fuerte que seas, sí. Yo tampoco soy manco, y te aseguro que iré a por todas: embisto como un toro, te meto la cabeza en el estómago y ya veremos cómo te levantas del suelo cuando la haya emprendido a patadas contigo, miserable.
¿Quién te crees que eres, para ponerle la mano encima a tu mujer? ¿cómo te atreves? Ella te conoció en tiempos mejores, apuesto, joven, vital y atractivo, y confió en ti. Podía haber elegido a otro, pero no, te eligió a ti. Para compartir su vida contigo, para estar a tu lado a las buenas y a las malas, ¿te enteras, chaval? A las buenas Y-A-LAS-MA-LAS.
Quizás ella no tuvo muchas opciones cuando se unió a ti. Quizás su nivel educativo, de ingresos, de expectativas en su vida dejaba bastante que desear. Quizás huía de algo, de un futuro negro en su región, de hambre y pobreza, de una familia deshecha, en busca de seguridad, quizás se equivocó al elegirte a ti y camelarte. Pero eso no te da NINGÚN derecho a tratarla así, ¿entiendes, tontolhaba? No te da ningún derecho a culparla a ella. Lo más seguro es que ella no buscara el amor que tú soñabas irrealmente de joven, pero es casi seguro que, sabiendo lo que había dejado atrás y lo que se jugaba, ella haría lo imposible por complacerte, por hacer que lo vuestro funcionase. Aunque no estuviera enamorada de ti.
¿Que luego no os ha ido todo lo bien que esperabas? Nadie te dijo que sería fácil, chavalote. No te creas que el matrimonio es la solución a todos tus problemas, que es el no va más de la vida, porque así terminan muchas novelas, películas e historias ficticias. ¿Has leído bien, capullo? FICTICIAS, no reales. Y si eres tan subnormal de creer que no te merecías esto, que esperabas otra cosa, que una vez conseguida la pareja ya podías mirar hacia adelante sin ocuparte de nada más, que la cosa doméstica iría sobre ruedas a partir de entonces como por arte de magia, entonces es culpa tuya y sólo tuya, imbécil.
Ella es una persona. Como tú, tendrá sus malos momentos, sus rabietas, sus nervios, sus negativas… sus imperfecciones. Y si en vuestro noviazgo (porque nadie te obligó a unirte a ella a punta de pistola, ¿no, so lelo?) no eras capaz de ver todo aquello o te negabas a verlo porque no podías soportar la idea de quedarte solo otra vez, no la culpes a ella.
La vida en pareja necesita atenciones, detalles, cariño. Necesita ser alimentado cada día, expresado casi de forma refleja: besos, abrazos, interés, flores, cosquillas, bromas, etc. Y si no pones de tu parte ese poquito diario, entonces no te quejes, pardillo. Ahora las cosas ya no son como cuando nuestros padres o abuelos, en que la mujer se quedaba en casa a cargo del hogar, pero a cambio, se esperaba de sus maridos la cortesía, el amor y la dignidad que se debía presuponer en todo hombre caballeroso que se precie, cosa que no siempre se cumplía, por tremenda desgracia para ellas.
Nadie te dijo que serías feliz a partir de ese momento tan crucial. Pero sí has prestado oídos a comentarios del tipo “pega a tu mujer aunque no tenga la culpa, ella sabrá porqué”, o “el hombre que tenga a su mujer dominada, será un afortunado”, ¿eh? Esos sí, ¿eh? Total, eran los paletos de tus amigos de toda la vida, fanfarrones, borrachos y de encefalograma plano. ¿Se te ha ocurrido que, en sus casas, con sus respectivas parejas, la situación era la contraria, que ellas dominaban a sus maridos, intentando sacar el hogar adelante, controlando el gasto como buenamente pueden, y sabiendo de qué pie cojean los cretinos que alardean ante ti de forma tan estúpida? ¿a que no les ves en la misma actitud cuando ellas están presentes, eh? Por eso te aconsejan que la domines, que la tengas bajo tu control, que no te permita llevarte la contraria, que tú “llevas los pantalones” en tu casa, sin caer en la cuenta de que así te cargas tu matrimonio, tu felicidad, los buenos detalles que hayas tenido con tu esposa… Y no digamos si tenéis hijos, so animal.
Deberías sentirte afortunado: no todos podemos decir lo mismo, maldito seas. En los tiempos que corren, no todos podemos decir, orgullosos de nosotros mismos: “No me merezco a esta mujer tan maravillosa”. Y es por culpa tuya y de tantos hijoputas como tú que ahora las mujeres recelen de muchos pretendientes, poniéndonos la labor casi imposible a los que ya la teníamos difícil. Se ponen más en guardia, nos rechazan con más facilidad ante cualquier detalle que no les guste, aunque no se corresponda con la realidad, y se van, dejándonos con un palmo de narices y una sensación muy desagradable en nuestro interior. “¿Qué ha visto en mí que casi la asusto?” Acabando por desistir ya de cualquier intento más.
¿Y sabes qué te digo? Que me alegro por ellas, para que así revelen a los demás la porquería de que estáis hechos, tú y tantos como tú. Me alegro por ellas, porque no se merecen la desgracia de vivir con un crápula rastrero como tú. Sin embargo, es por culpa tuya y sólo tuya que ahora prosperen leyes que nos hacen replantearnos al resto de los hombres el unirnos a una mujer, porque, dada nuestra situación, seremos presa fácil para las arpías que buscan a un incauto para casarse con él, acusarlo en falso de malos tratos y dejarlo en la calle, arruinado, y con su nombre y prestigio arrastrados por el lodo. Ya lo teníamos difícil antes, con lo de la custodia de los hijos casi siempre favorable a la madre, una pensión alimenticia, y toda la pesca, para que vengáis idiotas como tú a añadir más carnaza a este circo tan mediatizado, pagando justos por pecadores.
¿Que te ha tocado en lid una mala mujer, una zorra casquivana? Pues es TU problema, amigo, no el de los demás. Sé un hombre, ten lo que hay que tener y afróntalo como un hombre, dando la cara y proponiendo soluciones honestas y reales para ti. No mires para otro lado, confiando en que el tiempo lo arreglará, porque lo más seguro es que empeore.
¿Que miras en la televisión y a tu alrededor, y luego comparas con tu mujer, perdiendo ella? So buitre, recuerda los malos momentos que estuvo a tu lado, colmándote de atenciones cuando estabas hundido. Pudo haberte abandonado, pero no lo hizo, y ahora ella paga el precio con esa apariencia. Eso en lo más profundo. En lo más superficial, haz que se sienta querida, y ya verás cómo se pondrá guapa para ti, y florecerá de nuevo. Pero no le darás esa oportunidad, ¿verdad, cobarde? Ya has decidido desahuciarla, y quieres carne nueva.
Ojalá te deje, porque eso le dará posibilidades de encontrar a otro hombre que la atienda como se merece. Esto te corroe por dentro, ¿eh? Que se vaya con otro hombre a cuyo lado tú eres un gusano.
Que te den por culo hasta reventar, mierdecilla abyecta.

Hola Arturo, el problema de los maltratadores yo creo que fuera son unos tipos acomplejados y débiles y dentro todas sus frustaciones las pagan con la persona más vulnerable. Otros son incapaces de entender que si no son suyas no son para nadie más y antes de que los dejen, las matan. Y otros son alcohólicos que necesitarian atención médica.
Nadie tiene derecho a vejar, pegar o molestar a nadie, ni sano, ni enfermo, ni loco, ni cuerdo.
Esta gente me da infinita pena, claro mucho menos que sus victimas.
Feliz finde
Nadie tiene derecho a vejar, pegar o molestar a nadie, ni sano, ni enfermo, ni loco, ni cuerdo.
Esta gente me da infinita pena, claro mucho menos que sus victimas.
Feliz finde
Comentario de: Arturo Fantópera [Miembro]
Hola, Mirola...
Por desgracia aún lo oigo, pero cada vez menos: "La maté porque era mía, o porque no quiso serlo". Esta frase, que en el contexto adecuado puede significar locura o arrebato de amor, lo más común es que se use fuera de ese contexto y se convierta en un tópico muy muy destructivo en boca de muchos subnormales... Por lo menos así lo entendí yo la primera vez que la oí, hace años.
Un beso.
Por desgracia aún lo oigo, pero cada vez menos: "La maté porque era mía, o porque no quiso serlo". Esta frase, que en el contexto adecuado puede significar locura o arrebato de amor, lo más común es que se use fuera de ese contexto y se convierta en un tópico muy muy destructivo en boca de muchos subnormales... Por lo menos así lo entendí yo la primera vez que la oí, hace años.
Un beso.
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