jueves, 9 de abril de 2009

9-4-2009: Los "pequeños detalles".


Mejor que un trébol de cuatro hojas

"Fijarse o disfrutar de los pequeños detalles" es una coletilla multiusos y todoterreno, que sirve tanto para épocas de paz y estabilidad como de pasiones desatadas y enfrentadas, tanto para un zurcido como para un recosido, tanto para la basílica del Pilar como para una abeja abatida por el frío.

"Fijarse en los pequeños detalles" implica que hay enormes vistas generales de avión estratosférico a disposición de cualquiera, o inmensos planes de construcción (o destrucción) a muy largo plazo. A los que el público, o la gente en general, tiene acceso y están trabajando constantemente en ellos. Doce horas al día, o por ahí.

Nada más lejos de la realidad. Sólo los gobernantes (no hablo de figurines políticos), los que controlan y hacen cumplir los designios por ellos decididos, pueden decir eso. Y no lo dicen por su propio provecho, seguridad y discreción.

Dicha expresión no es más que una abrupta "reordenación de prioridades". Un abstraer la atención de supuestos y tremendos problemas que amenazan con desplomarse en nuestra cabeza si los perdemos de vista siquiera un instante, causando gran desastre y polvareda, para concentrarla en la realidad pura y dura que tenemos al alcance de la mano. Como dicha realidad nos parece inofensiva y diminuta en comparación, de ahí la expresión "pequeños detalles" y todo lo que conlleva: "pasito a pasito", "primero un pie y después el otro", "poco a poco", una florecilla, una mariposa, un copo de nieve, una brisa, una gota de agua o de leche... Cualquier figura metafórica, no exenta de belleza y armonía, que venga a echarnos el lazo a nuestros volátiles cuellos, y que reclame nuestra atención momentánea, fija, imprevista y sin pretensiones.

monocromo o color

Pero esta expresión, o estado, tiene sus límites: un "pequeño detalle" por aquí, otro "pequeño detalle" por allá, otro "pequeño detalle" acullá, y entre todos, dicha atención por los "pequeños detalles" se abstrae, y a pesar del sustrato común donde anida el nuevo estado de ánimo, es el paso previo para volver la atención a lo de siempre, a lo que preocupa y absorbe. A no ser que se sea lo bastante maduro o sensible como para no permitirlo, y prestarla hacia donde nos dirige dicho camino.

Y el sexo (¡cómo no!) creo que es uno de los ejemplos más vívidos de este proceso. Creo que mucha gente se pierde en los grandes placeres que se espera obtener, en las expectativas depositadas en la pareja, mayores cuanto más atractiva sea o más llame la atención; o peor aún, en la negación de dichas expectativas, resultado de avanzada rutina ("A ver qué quiere éste ahora", "oh, no, eso ahora no, que no me apetece", "¿qué demonios está insinuando? Estoy ocupado"). De todos modos, de ésto sólo pueden hablar los que más experiencia tienen. Me he permitido el tomar un poco de empatía imaginativa para justificar el título de hoy.

En mi caso personal, los "pequeños detalles" saltan a veces con mucha agresividad sobre mí, dominando cualquier elucubración. Por ejemplo, en la vuelta al trabajo de ayer, pasé por un pequeño parque donde grandes y robustos árboles daban una nota venerable. El sol me venía de frente, ya bastante avanzada la tarde. Yo iba pensando en mis cosas. Al pasar por una diminuta superficie asfaltada entre cuatro árboles, me "saltaron a los ojos" (no encuentro otra forma más correcta de decirlo) unos cuantos "bultos" que sobresalían agrietados en el asfalto. La perspectiva se veía aupada por la procedencia de la luz, haciendo que dichos bultos proyectasen sombras como anchas dagas hacia mí. No había amenaza alguna, por supuesto, pero sí un toque muy pintoresco a mi atención distraída. Miré con mucho más respeto a los árboles de alrededor, puesto que sus raíces, poderosas, nudosas e imparables podían con una gruesa capa de asfalto compactado, buscando cualquier gota de agua que dicho asfalto se negaba a dejar pasar... Como grandes verrugas en la llana perfección del firme artificial. Dicho "pequeño detalle" no es tal, puesto que los árboles llevan años haciendo eso, y para ellos es importante la empresa de "acometer" la rotura de la compacta capa de asfalto para buscar agua.

También me gusta mucho tocar las hojas de las plantas que presentan una textura llamativa: grosor, carnosidad, pelusilla, frescura, humedad, resistencia a doblarse... Todo desde el respeto, sólo apreciar con el tacto lo que creo que me transmite la vista, sin romper ni avasallar.

humedad fría

En un plano más erótico, puedo citar mis "paseos virtuales" por sitios web eróticos y pornos. Dichas páginas web tienen la estúpida manía de "rotar" aleatoria e irritantemente en otras páginas similares, al seleccionar una "foto de muestra" que me gustaría ver más de cerca. Si no consigo lo que quiero haciendo clic ahí y me salta a una página ajena y distinta, la cierro, vuelvo atrás y hago clic otra vez. Vuelve a aparecer otra página y hago lo mismo. Así hasta que aparece la página cuya foto quiero ver.

Pero a veces, entre tanto salto de página, me sale una cara simpática, una sonrisa llamativa, una postura insinuante de las que me llaman la atención (se supone que todas, absolutamente todas deberían hacerlo, pero dicha atención está apagada, o a la espera, o cansada, y para que se reactive, deben darse unas características especiales y, por desgracia, indefinibles).

Dependiendo de lo receptivo que esté (y por supuesto, la calidad de la fotografía: modelo, alumbrado, ambiente, pose, resolución, vestido, etc.), me llego a fijar en sus manos, en sus mejillas, en la armonía que despide con sus atributos y su pose... Y es entonces cuando se me puede aplicar el arquetipo "difrutar de los pequeños detalles".

Detalles




Comentario de: esttivalia [Visitante]
Me has hecho desempolvar mis recuerdos sobre lo que aprendí en un curso de percepción sensorial. Trataba sobre la teoría de la Gestalt que dice que percibimos las realidades y las formas de maneral global y que sólo posteriormente desmenuzamos y podemos ver los elementos que las componen. Es cierto, lo primero es un "vistazo general" y más adelante cobran importancia "los pequeños detalles". Es injusto, precisamente porque son esos pequeños detalles los que hacen que una realidad sea procesada como algo bello o no.

¡Vaya rollo patatero que te acabo de colocar! jajajajaja.

Por cierto, las fotos son preciosas pero la primera es magnífica.

Un abrazo.



Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Hola, Esttivalia...

La Gestalt es una rama de psicología aplicada, como el conductismo o el psicoanálisis.

Lo que no sabía era que la percepción que he descrito en esta entrada se aproximaba bastante a una teoría interpretativa de dicha rama...

¡"Vaya rollo patatero"más interesante...! Yo sé hasta aquí, tú amplías mi saber un poco más allá, y además intento contribuir...

Besones para ti, y sigue así, que con tu ayuda aún quiero ir un pasito más allá.

Por cierto, el dedo de la primera no es el mío, ¿eh...? Y de todas las fotos, a mí me reporta más satisfacciones la última, con ese cinto oriental tan bellamente quitado... (o puesto, depende).

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