sábado, 16 de mayo de 2009

16-5-2009: Despedida de soltero.





Hace tiempo fui invitado a una despedida de soltero que se celebraba ayer viernes por la noche. En un principio me negué, pero los hombres insistieron, y acepté a regañadientes. Sin embargo, a la hora de la verdad, me vine abajo y me quedé en casa, aduciendo malestar.

Malestar que resultó ser cierto. Pero no estoy seguro del origen: no sé si fue el trabajo de la jornada, la empanada mental que llevaba de días atrás, o bien lo inminente de la "fiesta" (me llamaron a media tarde para recordarme que era ese día, cosa que había olvidado por completo). Quizás fuera un poco de cada. El resultado final fue que mandé un mensaje de móvil a un par de amigos y me quedé en casita, hundido en la soledad más cerril.

No me gustan las despedidas de soltero. O mejor dicho, sí me gustan, pero temo que demasiado. Chicas atractivas sonrientes, profesionales, que bailan y se desnudan a dos pasos de mí... Siempre me pongo en lo peor: que me ofusque tanto, que me vaya de prostitutas al terminar la "fiesta", iniciando así el vicio incontrolable que mi abstención forzosa provocaría a la larga y contraviniendo mi convicción acerca de lo que significa entrar en dicho mundo, algo que ya comenté aquí.

Además, las despedidas de soltero implican mostrar una faceta desconocida hacia otras personas con las que se relaciona de forma habitual. Para disfrutar de una mujer, mejor ir solo, porque a corto o largo plazo se puede terminar mal con una de esas personas, y por rencor, publicar a los cuatro vientos esa faceta pretendidamente desenfadada. No se es lo bastante precavido ante los giros que pueden deparar el futuro.

Por otra parte, está la compañía en sí; muy, muy, muy seguro y centrado se tiene que estar de sí mismo para ir acompañado de alguien del que se sabe a ciencia cierta su tendencia a meterse en problemas: alcohol, fanfarronería, ambiente, etc. y acabar mal la experiencia.

Pero lo que más me duele es la soledad... El no integrarme en tendencias que la mayoría ven aceptables y yo no, hace que el aislamiento aumente. Ya está demasiado alto como para cerrarme en banda ante iniciativas como ésta...

No me arrepiento, por supuesto, pero no sé si la próxima vez que me propongan algo así lo rechazaré...




Comentario de: proserpina [Visitante]
A mí tampoco me han gustado nunca las despedidas de soltera (en mi caso), pero por otros motivos. Hasta ahora he conseguido evitarlas todas, incluso la propia. A mí personalmente me parecen vulgares y de mal gusto, pero para gustos los colores. Ni siquiera los mails que recibo de tanto en tanto de modelos masculinos, guaperas y musculitos y a medio vestir, me gustan. En los hombres miro otras cosas que el cuerpo y lo de desvestirse, prefiero que sea sólo en la intimidad...



Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Bien, Proserpina, coincido totalmente contigo en cuanto a estas "fiestas". Sobre todo en lo de desvestirse, mejor en la intimidad, sí.

Únicamente que los e-mails que recibo de fotos de chicas ligeritas de ropa, sobre todo si son de gran resolución, elegantes y de buen ver, se me cae la baba...

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