domingo, 24 de mayo de 2009

24-5-2009: Arma femenina de gran calibre.

Pues eso. Lo he dejado vislumbrar en alguna entrada anterior, pero ahora lo afirmo con rotundidad, y nunca mejor dicho: de las muchas armas de que disponen las mujeres para atraer a los hombres, sobre todo las de asalto a primera vista, las caderas son lo primero que enganchan mis ojos. Bajo faldas, pantalones, vestidos, pijamas, camisones... las caderas son mi debilidad actual.

Digo actual, porque no sé qué demonios me pasa estos días, que me fijo en ese atributo femenino y saltan a mis ojos como cumpliendo la maldición: "Tendrás lo que deseas, no lo que necesitas"

Caderas firmes y anchas, redondeadas y sin brusquedades en todo su glorioso trazo. Las mujeres sabéis muy bien el alcance de vuestras armas, casi al milímetro, así que este atributo está entre las de más largo alcance. Donde la voz no llega, el pelo es una mancha difusa, la cara son apenas cinco puntos, la ropa o los brazos ocultan vuestras sensibles formas frontales, sí que llega la potente y seductora armonía del contoneo de unas robustas y ágiles caderas. Al andar, al girar, al subir escaleras, al bajarlas, al sentarse en un banco, en una silla, al agacharse para recoger algo del suelo... las caderas disparan una munición inagotable, certera y casi letal de muy largo alcance.

Es un atributo además bello en sí mismo. Pintores y escultores clásicos, dibujantes y fotógrafos, lo primero que deben dominar es esta parte tan bella y llamativa de la anatomía femenina. Como los senos, pero más exhibido y natural. Además de móviles: los senos permanecen quietos y sostenidos, las caderas no. La curva de los senos es más o menos fija, la de las caderas puede ser pronunciada a voluntad de la dueña, mediante posturas llamativas, nada forzosas, y otros trucos seductores. Marilyn Monroe lo sabía bien: andaba con zapatos de tacón, poniendo el talón del pie avanzado justo delante de la punta del pie trasero. Además, las bailarinas también lo tienen presente. Salma Hayek, en la película "Abierto hasta el amanecer", es un ejemplo de cómo sorber el seso a los varones con un par de macizos caderazos bien dados. Por otra parte, están las bailarinas de Medio Oriente que dominan la danza del vientre, que, en mi humilde opinión, debería ser llamada "danza de las caderas"...



Además, es una zona que no es fácilmente manipulable, como los senos: no se pueden inflar, pero imagino que todo llegará... Por otra parte, no admite piercings, lo que es muy de agradecer por mis sensibles ojos. Y por ahora está a salvo de tatuajes. Un tatuaje cubriendo toda la cadera sería muy autodestructivo...

Me encantan las fotos de mujeres semidesnudas en las que aparecen sentadas o con las piernas encogidas, haciendo que sus caderas cumplan con su función llamativa, trampeando con mis ojos en su limpia dimensión e invitando a ir hacia el centro de su intimidad... que está estragégica y provocativamente cubierto.





Comentario de: Ozenys [Miembro]
Siendo sincera, mis caderas son una de las cosas que más me gusta... esconder.

¿Sabes esa expresión que se usa para definir la figura femenina: como de un jarrón? La cintura normal, y caderas más prominentes.

Y debo admitir que leyendo esta entrada por primera vez no las he mirado tan a disgusto como generalmente me suele pasar.

Envidio (sanamente) a las que las mueven con orgullo y seguridad. Y que como veo, no os dejan indiferentes (será cosa de aprender).




Comentario de: Arturo FantÓpera [Miembro]
Pues no sé, Ozenys. La seguridad y el orgullo que mencionas las presupongo en todas vosotras sin excepción, no os hace falta aprenderlo, como contrarrestando vuestra antropológica debilidad física con respecto a los hombres. Claro que, como diría alguien que yo me sé, es un tópico anticuado e irreal, que deforma en mí el concepto que tengo de vosotras.

Lo importante es que, mediante mis piropos y alabanzas, provoque cambios desde dentro en vuestra percepción de vosotras mismas, y lo reflejéis hacia afuera, volviéndonos más locos y babeantes aún de lo que ya estamos...

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